martes, 13 de noviembre de 2012

Capítulo 8: “Digging In The Dirt”. Peter Gabriel. (1992)

video




Deprimartes mugriento:


Ese enorme artista que es Peter Gabriel tiene unos cuantos videos que cuajarían a la perfección con mis martes. Sólo para saber por dónde comenzar, por hoy decidí empatizar con esta fábula acerca de los traumas que nos persiguen desde nuestra infancia, y ya de adultos, nos atormentan como avispas enfurecidas: “Algo en mí, oscuro y pegajoso, todo el tiempo se está volviendo más fuerte. No hay forma de que maneje esto que estoy sintiendo, y no creo que pueda continuar así por mucho tiempo.”
 

Siempre vanguardista a la hora de contar una historia –es el primer músico en ganar un premio Oscar con un videoclip-, aquí se mete con una crisis de nervios desatada en medio de un viaje en automóvil: “Esta vez te pasaste de la raya, sí, te pasaste de la raya; y ya te lo había advertido: ¡No me contestes! Sólo sigue conduciendo. ¡Cierra la boca! Sé muy bien qué tipo de persona eres. ¡No digas nada! ¡No sueltes el volante! ¡No des vuelta la cara cuando te hablo, esta vez va en serio!”. Es la historia de un viaje, sin dudas. De una psicoterapia, que no es más que un viaje hacia adentro, hacia abajo, hacia nosotros mismos. Y aquí, ese viaje sin manejo del enojo está acertadamente musicalizado. Una ascendente y serpenteante línea de bajo parece dibujar la manera rebuscada en que nuestras frustraciones buscan con desesperación la superficie. Los potentes riffs de guitarra grafican un arranque de ira con raíces en la depresión más extrema de la niñez, que termina por convertirse en una súplica de auxilio: “Estoy cavando en la tierra, por favor quédate conmigo; necesito ayuda. Estoy removiendo la suciedad, para encontrar los lugares en que me lastimaron, y terminar de abrir las heridas”.


Y es que hacer terapia no es otra cosa que revolver nuestro propio estiércol, sólo para entender de dónde venimos, y por tanto, saber hacia dónde vamos. Es escarbar para lograr que todas aquellas cosas oscuras y pegajosas mueran al ver la luz, y así nos devuelvan la vida. Entender es sanar. Pero es un camino dolorosísimo y muy confuso: “Cuanto más busco, más cosas encuentro. Cuanto más me acerco a ver, más ciego me vuelvo. Lo siento en mi cabeza, lo siento en la punta de los pies. Lo siento en mi sexo… Ahí es donde termina yendo todo”. Y sí, ahí es donde termina sublimándose todo… ¡Feliz Deprimartes!

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