martes, 5 de noviembre de 2013

Capítulo 56: “The Weight Of The World”. Ringo Starr.

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Deprimartes aplastado:
No podía dejar afuera de mis martes depresivos al único beatle que faltaba. Con un poco de humor -cuándo no-, el gran Ringo Starr habla con sobrada experiencia sobre el arte de quitarse de encima una cruz, ya que aquí canta recién salido de sus problemas con el alcohol: “Tal vez no siempre estuve ahí para ayudarte. Tal vez lo intenté, pero resultó que también yo tenía mis propios problemas. Todo corazón está en la búsqueda de algo, pero a mí se me está acabando la juventud. Ya cargo con todas las cruces que puedo cargar, así que no me hagas llevar encima también todo el peso del mundo”.
Ringo, cual Billy Shears, se pone frente al micrófono y nos invita a disfrutar de un show en el cual podremos apreciar a distintos malabaristas, que no hacen mucho más que sostener el equilibrio mientras soportan cargas pesadas. Es un colorido video de una muy simpática canción, remarcada por los grandiosos arpegios de una guitarra eléctrica de 12 cuerdas; y donde uno adivina que todo está producido –otra vez- por el genial Jeff Lynne: “Al final, parece que todo se trata de decidir a quién vas a crucificar. Pero en realidad la cuestión es elegir entre decirle adiós a tu pasado o a tu futuro”.
¿Quién nos hace pensar que tenemos que soportar cosas sin necesidad? Probablemente estemos acostumbrados, gracias a algo que tiene sus raíces en nuestra más tierna infancia: “Tal vez tu papá nunca te abrazó como debía. Tal vez tu mamá sólo te abrazó tan bien como le salió. Toda alma guarda un secreto, guárdatelo o compartelo, pero el pasado se fue; así que dime por qué sigues cargando con todo ese peso”. Es obvio que una actitud sumisa y resignada tiene su origen en nuestros traumas de la niñez. Pero –y aquí está nuestra gran ventaja- al menos hoy podemos darnos cuenta. Porque uno jamás se preocuparía por solucionar un problema que no sabe que tiene: “Podríamos volar tan alto... Y sin embargo, seguimos llevando todo ese peso, el peso del mundo, aplastándonos, rompiéndonos la espalda, pesando como una roca. Antes de que sea demasiado tarde, hay que deshacerse de él, bajarlo de los hombros. Sé cuánto nos han usado, pero es hora de quitarse de encima todo eso”. ¡Cuánto nos han usado, querido Ringo!
Este pequeño hombrecito, que prácticamente inventó cómo tocar la batería en el rock, es un subestimado genio tras sus tambores, y un actor cómico muy capaz; que terminó por convertirse últimamente en una suerte de gurú de la actitud “peace & love” que pregona frente a quien se le plante: “Ese peso no nos deja avanzar, y ya se está haciendo tarde. Culpa al destino si quieres, lo que pasó, pasó; pero déjalo en el pasado, porque ya nos estamos poniendo viejos”. Pasados largamente sus setenta años, parece haber llegado de una manera más que digna al otoño de la vida, habiendo logrado mantener el equilibrio en la balanza de su propio destino. Ringo supo hacerse muy querido en el ambiente artístico a fuerza de su gracia y simpatía, y siendo alguien a quien jamás hay que tomar demasiado en serio. Tal vez, ese sea el secreto de la felicidad. ¡Feliz Deprimartes!

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