martes, 26 de agosto de 2014

Capítulo 97: “The Friends Of Mr. Cairo”: Jon & Vangelis.


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Deprimartes hampón:

¿Qué tipo de hechizo nos arrojan las películas del género policial negro? Personalmente, sé de gente que le vendería su alma a Asmodeo con tal de defender este rubro. Ya a mediados del siglo pasado todos parecían saber lo adictivo que es el género: “Ahora existe una nueva riqueza, que puede distribuirse como una película en blanco y negro que haga feliz a la gente. Es un regalo impresionante, que también puede terminar por arruinar a esa misma gente”. Este improbable pero increíble dúo, conformado por la angelical voz de Jon Anderson, y el talento del genial tecladista griego Vangelis Papathanassiou, ideó esta revisión de las primeras décadas de la historia americana, haciendo foco en la oscuridad de la vida de esos años de entreguerras.

Vangelis, además de hacerse acreedor a un premio Oscar por su archiconocida banda de sonido para la película “Carrozas de fuego”, alumbró la perfección del sonido electrónico a través de álbumes de una hermosura ultraterrena, como “Heaven And Hell”, “Spiral”, y “Bladerunner”, entre otros. Es el único artista con la capacidad de hacer estallar el sonido como lo haría un cristal cuando se hace añicos. Y Jon Anderson, bueno… ¿Qué podría decirse de malo del frontman de una banda tan enorme como Yes? Absolutamente nada.

Para entender la letra de este tema, es casi imprescindible haber visto el Manifiesto del Policial Negro, la película “El halcón maltés”, estelarizada por Humphrey Bogart. Y, como ustedes descubrirán, yo no la he visto; así que haré lo que pueda: “Ella vino, como si esto fuera un libro de Mickey Spillane, a contar que aquella oscura emboscada de sábado por la noche había dejado a su amigo lleno de plomo. Pero entonces, como si ya nada fuera lo mismo, la investigación pasó a ser lo único importante. Él tuvo que chequear la coartada de la señorita”.

“Sam Spade y su amigo Archer habían sido los primeros en llegar. Él fue tratando de entender a medida que ella confesaba…”. La trama va tomando forma. Y entonces aparece un ícono infaltable de este tipo de filmes: el narrador en primera persona, aquel que nos cuenta todo lo que va pensando el protagonista: “Pero, ¿cómo podían conocer al Gordo?... Su hermana no podría haber estado viviendo con semejante confusión… Siguiendo esa pista finalmente dio con el Gordo, para terminar enfrentando a los amigos del Señor Cairo”. Todos los personajes de estas historias no logran encajar bien en las categorías de héroe o villano. Sus andanzas conforman las desventuras de unos verdaderos antihéroes, tropezando en una vasta escala de grises: “Esa noche, el traidor hizo las cosas bien. Fingiendo que era un debilucho, engañó a Sam con un gin doble y lo puso a dormir. Cuando él se despertó, todos se habían ido, pero le habían dejado su arma y una nota con la pista que lo conduciría a encontrar el Halcón Maltés”.

El siguiente fragmento de la letra, nos sintetiza cómo fue cambiando el mundo en esa época, con el surgir de los medios de comunicación y el fin del poderío de los grandes Capos de la Mafia: “Las películas de gangsters de comienzos de los años ’30 estaban hechas para hechizar a la población. Sus historias iban desde Chicago a Hong Kong, pasando por Estambul. En la época de la Ley Seca, el dinero fluía por medio de las sucias ratas del contrabando a las órdenes de la mafia. A través de las historias que nos contaba Hollywood, veíamos en una gran interpretación cómo Al Capone acababa en prisión, mientras El Ciudadano Kane terminaba de filmarse a las corridas y conquistaba a la vieja Nueva York. Y como una broma del destino la televisión se convirtió en el medio más importante del mundo. Allí pudimos ver a James Cagney cualquier día, y a Jimmy Stewart queriendo ser Presidente. Y también a todos esos muchachos que siempre disparan entre los ojos”. Hoy suena todo tan vertiginoso, pero lo cierto es que hace unas décadas, la concepción del tiempo era otra. Hoy sí que estamos corriendo. En aquellos tiempos, aún los cambios se vivían como quien los degusta… O los sufre. Por ejemplo, aquí tenemos la  palabra de un actor que, como muchos de esa época, no lograba digerir el paso del formato blanco y negro al cine sonoro: “¿Habrá trabajo fuera de los grandes estudios? Tal vez tenga una posibilidad favorable, y tengo que aceptar que tal sea la única. Todo lo que conozco podría desvanecerse cuando lleguen los colores. Esa chance que tengo, como una fruta prohibida, es lo que puede hacerme sobrevivir. Es lo único que vale”. ¡Feliz Deprimartes!

1 comentario:

  1. De la mano del Halcón Maltés, novela escrita por Dashiell Hammett y llevada al cine por John Huston, con Humphrey Bogart a la cabeza de un elenco descollante, nace el Cine Negro norteamericano, el film noir, exteniéndose entre las décadas del 30 y el 50. Dentro del Cine Negro suele incluirse el subgénero de Cine de Gángsters, aunque para muchos son dos cosas distintas (para mi claramente no). En estos años sucedieron cosas maravillosas, adaptaciones de novelas policiales, detectivescas, intrínsecas y pensadas a la pantalla grande. Viendo estas joyas del cine vernáculo, pienso que si las mismas producciones fueran hechas en los tiempos que corren, con los presupuestos millonarios que se presentan, los efectos especiales, la postproducción sencilla de realizar, los 18 millones de colores, etc, estas películas serían ultra taquilleras; o tal vez no…
    Con tan solo 300.000 dólares de presupuesto y dos meses de rodaje, Huston logró realizar una obra determinante de la cinematografía histórica, y logró catapultar a la fama a Bogart. Con unos pocos colores hallados entre el blanco y el negro, creó climas únicos, jugando con las luces y las sombras; con una novela dura, logró crear un guión sin demasiadas vueltas, prolijo, preciso, puro. Digamos: con muy poco hizo mucho. Al revés de hoy.
    Por año Hollywood realiza aproximadamente 800 producciones cinematográficas, de las cuales un puñado logra dejarnos asombrados por la calidad final del producto. En este tiempo, una película como Halcón Maltés, o sus parientes El cartero siempre llama dos veces, La dalia azul y La dama del lago, romperían la pantalla, largas colas esperarían por entrar a Hoyts o a Cinemark, los críticos caerían rendidos a sus pies y alabarían largamente las destacadas actuaciones y la genialidad del director…, o tal vez no.
    Creo que la llegada del color, luego la tecnología, mas tarde el HD, el 3D, el 4K, etc., han nublado la realización de grandes películas, respaldadas todas en la tecnología, que salva todo lo que el ojo humano no supo, no pudo o no se molestó en corregir.
    Ahora entiendo cuando, como destaca Murray, el artista dice: “¿Habrá trabajo fuera de los grandes estudios? Tal vez tenga una posibilidad favorable, y tengo que aceptar que tal sea la única. Todo lo que conozco podría desvanecerse cuando lleguen los colores.” No sé si todo, y no sé si solo por la llegada de los colores, pero mucho de lo que era dejó de ser, y lo que fue pasa desapercibido frente a los tanques tecnológicos que arrasan con las fronteras de los que amamos el cine, el de los efectos y el otro, del que cada vez quedan menos migas. Todo sea por la plata. La que hizo ricos a los cineastas y pobres a los espectadores.
    Excelente aporte musical, una canción que dilata mis pupilas y acelera mi corazón. Una canción que “está hecha con el material con que se fabrican los sueños” *


    *(Frase de La Tempestad, de Shakespeare, utilizada al final de la película El Halcón Maltés)

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