martes, 21 de abril de 2015

Capítulo 115: “Der Kommissar”. Falco.

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Deprimartes drogadicto:



Nada más loco que ponerse a rapear en alemán para contar esta aventura urbana sobre cómo conseguir cocaína y evadir la Ley: “Dos, tres, cuatro… Uno, dos, tres… No hay nada malo en contarte la historia, aunque ya estoy acostumbrado a ella. No la mencionan ni en la TV ni en la radio, aunque todos la conocen. Ella era joven y su corazón era puro y blanco, pero cada noche ponía el precio. Me dijo: “Cariño, veo que nos vamos entendiendo”, y entonces me di cuenta de que ella estaba caliente. Luego dijo: “Amor, extraño a mis locos amigos, Jack, Joe y Jill”. Su nariz me hizo entender lo que ella quiso decir, así que los llamamos de inmediato”. El austríaco Johann Hölzel, más conocido como Falco, apareció en 1982 con este rap germánico, y eso lo convirtió en el primer artista que logró entrar en los rankings internacionales con un tema no hablado en inglés. Unos años después incluso llegaría al Nº1 con el clásico “Rock Me Amadeus”, además de colocar otros temas en los listados, como “Jeanny” y la buenísima “Vienna Calling”. Justamente fue su adicción a las drogas lo que lo hizo desaparecer en la década del noventa, sólo para morir prematuramente en un accidente de autos. Hoy todavía se lo recuerda por haberse preguntado con cierto sarcasmo: “¿Todo en orden, Señor Comisario?”.



En cualquier rincón de toda ciudad que se precie de tal, habitan ellos. Visitados frenéticamente por un ejército de “junkies”, allí están los “transas”, “punteros”, “dealers”, “camellos”, “contactos”… Tantos nombres en código para designar al proveedor que en cada esquina está a la vista de todo aquel que quiera buscarlo, excepto de la Ley; que no lo ve porque obviamente ha arreglado su estadía por pura conveniencia: “Hay ciertos lugares especiales que son bien conocidos, ya sabes, si lo que quieres es pasar desapercibido como lo hace ella. De todas maneras, por todas partes la gente anda cantando: ‘No te des vuelta, cuidado; el Comisario anda por aquí’. Cuando él te encuentre sabrás que esa vida tan alegre que llevas es lo que te terminará matando”.



Es muy interesante analizar cómo las drogas influyeron en la historia de nuestro querido Rock. Siempre han generado una retroalimentación espectacular en la música, y negar eso sería algo propio de necios. En su momento muchas canciones y artistas, veladamente o no, han sabido alabar las cualidades de musa inspiradora de estas sustancias; y si bien algunas de éstas se han mantenido con un grado de regularidad en el centro de la escena artística, el paso de otras está muy emparentado con determinados subgéneros del Rock: “Oye, ¿quieres comprar algo, amigo? ¿Alguna vez bailaste al ritmo de esta sustancia, Jack? ¡Ponle ritmo a tu vida con esto!”. Así, el primer Rock & Roll, el Rockabilly y la generación de los Beatniks conocieron las horas de desvelo que generaban las anfetaminas; el Folk Rock, la canción de protesta, y las primeras experimentaciones de la mano del Pop de la Invasión Británica surgieron con el vuelo imaginativo que produce el consumo de marihuana; el LSD y los hongos fueron los abanderados del despegue artístico y onírico del Rock Psicodélico y el Rock Progresivo; para luego dejarle su lugar a la heroína, la que influyó en el Glam Rock, el Rock Sinfónico y el Rock de Vanguardia. Para la segunda mitad de la década del ‘70, y con la llegada de la música Disco, irrumpe ya sin recelos la cocaína, la que se quedará durante toda la década del ’80 como tema de fondo del Funk, el Punk, el Synth Pop, la New Wave, el Soft Rock y el Hard Rock; hasta bien entrada la década del ’90 con el Grunge, el Brit Pop y el Indie Rock. Finalmente, las drogas sintéticas como el Éxtasis y la Metanfetamina adornarían el canto de cisne del Rock, y anunciarían la llegada del Dance y de la Música electrónica; géneros para los cuáles prácticamente fueron creadas estas últimas drogas: “Y nos encontramos con Jill, Joe, y su hermano; y con el resto de la pandilla. Estaban rapeando por aquí y por allá, mientras ella estaba que arañaba las paredes. El caso está claro, Señor Comisario, incluso si Usted no comparte mi opinión: es por culpa de la nieve que todos vamos cuesta abajo. Hoy todos los niños saben esa canción infantil que dice: ‘No te des vuelta, cuidado; el Comisario anda por aquí’. Él tiene el poder y se cree que nosotros somos pequeños y estúpidos. Es tan frustrante que ya no quiero seguir hablando”.



Por supuesto que besar a la Musa inspiradora tiene su precio. La lista de muertos por sobredosis que tiene el Rock & Roll es larguísima, y la situación es aún más triste si consideramos las carreras artísticas que se han arruinado por culpa del uso y abuso de las drogas. No es mi intención sonar políticamente correcto, ni mucho menos; pero permítaseme decir que las drogas son como un automóvil deportivo último modelo. Si no lo manejamos responsablemente, tenemos enormes posibilidades de terminar destrozados al borde de la ruta… En fin, cuidado con el Comisario: “Si él te habla y tú no sabes qué responderle, sólo dile que la vida que llevas te está matando”. ¡Feliz Deprimartes!


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