martes, 26 de mayo de 2015

Capítulo 120: “Owner Of A Lonely Heart”. Yes.

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Deprimartes progresivo:

Érase una vez una banda llamada Yes… Para aquellos que jamás oyeron hablar de esta banda, además de desearles una muerte inmediata y muy dolorosa, les comento que en su apogeo estuvo conformada por los siguientes monstruos: Jon Anderson, quien aún guarda un ángel en su voz celestial; Steve Howe, de quién nada menos que Brian May dijo que “necesitaban un verdadero guitarrista” cuando Queen lo convocó para tocar la guitarra clásica en el tema Innuendo; Chris Squire, bajista paradigmático del rock progresivo y único miembro constante en todas las encarnaciones de la banda hasta la fecha; Alan White, quien además de su participación en Yes fue convocado para tocar la batería por unos tales John Lennon y George Harrison para grabar ciertos discos llamados “Imagine” y “All Things Must Pass”; y Rick Wakeman, considerado por la crítica como el mejor tecladista en toda la historia del Rock. Ellos “son” el Rock Progresivo; ese movimiento asombroso, cumbre del Rock & Roll, donde cada tema se transformaba en suites de decenas de minutos y se buscaba alcanzar la estatura de obra artística mediante la calidad, tanto musical como lírica. “Muévete. Tú siempre vives la vida sin pensar en el futuro. Prueba tu valor, la jugada que haces es lo que te define; tienes chances de ganarla o de perderla. Mírate, eres los pasos que das; sólo tú eres responsable de tu vida. Sacúdete, eres cada movimiento que haces, y así sigue tu historia”.

“Dueño de un corazón solitario… Es mucho mejor que ser dueño de un corazón roto”. “Aguarden… ¡Aguarden!”, dice interrumpiendo el video la potente y clara voz de Jon Anderson: “Tal vez haya otra manera de hacer esto”. Y es que este híper conocido tema le planteó a Yes toda una encrucijada, un dilema a ser decidido entre su inconmensurable calidad musical y la búsqueda de un acercamiento comercial hacia el éxito. Hoy, es innegable que este es el tema más conocido de la banda, y que en plena época de la MTV, este éxito masivo les hizo ganar muchos seguidores que antes ni siquiera les hubieran demostrado interés. Por supuesto, aunque la mona se vistió de seda, continuaron siendo un grupo de una espectacular calidad.

“Dices que no quieres correr riesgos, que antes te han herido mucho. Mira ahora, el águila que cruza el cielo; cómo avanza danzando a su propia manera”. Estamos ante un maravilloso videoclip sobre un hombre que es arrancado de entre la muchedumbre urbana para ser cuestionado sobre las espantosas visiones de origen kafkiano que lo asaltan en sus ensoñaciones. Sabandijas de todo tipo atormentan las alucinaciones de este engranaje defectuoso de la maquinaria diaria, provocándole ataques imprevisibles... La imprevisibilidad… Probablemente la peor enemiga de cualquier sistema. “¡Tú! Pierde el control. Y no lo hagas por compasión, no hay una verdadera razón para quedarse solo. Sé tú mismo, dale una oportunidad a tu decisión; sólo debés desear el éxito”. ¿Qué hacer ante la pérdida de control que nos convierte en distintos? ¿Esto es liberación o es demencia? Y si hay que huir del sistema…. ¿Cómo hacerlo?... ¿Hacia dónde huir? Acorralado por las alimañas que torturan su mente, toma una determinación que lo lleva hacia la verdadera liberación: “Después de mi indecisión, ellos me confundían tanto; y mi amor me decía que nunca cuestionara mi voluntad. Porque finalmente habrá que hacerlo, mirar antes de saltar, y no dudar”. Y así paladea por una vez esa sensación de libertad absoluta que experimenta un cuerpo cuando cae al vacío.

Y en el final del video, algo cambió. El engranaje gira en la dirección contraria, rota sobre su propio eje, y decide ir contra la corriente. Y queda la duda: ¿Fue un proceso de liberación personal, o esto era lo que el sistema buscaba mediante su proceso interrogatorio?: “Tarde o temprano cada conclusión va a ser decidida por un corazón solitario. Será hermoso y excitante, te dará un mejor comienzo; así que nunca engañes a tu voluntad de decidir. Sólo recíbela”. Somos engranajes. Queda en nosotros decidir para qué lado girar. ¡Feliz Deprimartes!

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