martes, 17 de noviembre de 2015

Capítulo 145: “Everything I Own”. Bread.

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Deprimartes adulto:



“Me protegiste de todo daño, no me dejaste desfallecer de frío. Me diste la vida y me pusiste en libertad. Los mejores años que sé que he tenido, fueron aquellos en que estuviste conmigo”. Si hubo algo más que rescatable de todo lo impuesto en la espantosa década de los ‘80s, años empantanados en la sobreproducción y la carencia de talento, fue esa rama del Rock denominada Soft Rock, o AOR (Adult Oriented Rock); más conocida como “Rock para adultos”.



Este género logró potenciarse de la mano de las emisoras de radio FM, porque estaba ideado para que los ya cuarentones que habían nacido con el primer Rock, y que sabían apreciar la buena música, pudieran volver del trabajo en sus coches mientras disfrutaban de unos solos de guitarra eléctrica con la pizca justa de distorsión y teclados con mucha presencia, junto con unas delicadas líneas de bajo, una suave pero decidida batería, y el colchón de una celestial guitarra de doce cuerdas. Y allí fueron triunfando con el paso del tiempo logradísimos exponentes como The Eagles, REO Speedwagon, Toto y Talking Heads entre muchísimos otros. Pero todo esto tuvo su origen unos diez años atrás, de la mano de grupos que venían del Folk Rock, como Bread, que nos cantaban muy dulcemente algo así: “Me enseñaste cómo amar, de qué se trataba todo aquello. Nunca dijiste demasiado, pero aún así tú me mostraste el camino. Y yo aprendí todo sólo viéndote. Nadie más podía conocer esa parte de mí que no quería dejar las cosas atrás”. Estos californianos liderados por David Gates y por el ganador de un Oscar Jimmy Griffin, usaron a destajo el formato de canción, con una muy cuidada producción y que por lo general tienen una base de guitarras acústicas. Todos sus éxitos –que fueron muchos- son realmente muy agradables de escuchar.



“¿Hay alguien a quien conoces y amas profundamente, pero das por sentado que siempre estará allí? Puedes perderlo un día, que alguien lo arranque de tu vida, y esa persona ya nunca oirá lo que aún tengas para decirle”. En lo que respecta a la temática de la letra, aquí Gates abre su corazón y lo vuelca en agradecimiento hacia un ser a quien le debe prácticamente todo. Su vida, su libertad, sus mejores años, su forma de amar, su ejemplo. Es muy fácil pensar en una pareja que bien podría haber resignificado toda su vida -¿a quién no le ha pasado?-, o un encuentro con una deidad que bien pudo haber hecho lo mismo. Pero el buen David ha confesado que si bien todo eso podría ser cierto, él tomo como principal inspiración para este tema a su ya difunto padre: “Yo daría todo lo que tengo, daría mi vida, mi corazón, mi casa, sólo para tenerte de regreso. Sólo para poder abrazarte una vez más”. Triste, pero así es la vida… ¡Feliz Deprimartes!

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