martes, 24 de noviembre de 2015

Capítulo 146: “Crazy”. Gnarls Barkley.

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Deprimartes psiquiátrico:

A través de los siglos, cataratas de tinta se han vertido para hablar en todas las formas poéticas habidas y por haber sobre la locura. A la hora de la verdad, es un fenómeno que está mucho más cerca de la demonización que a simple vista se puede percibir en cualquier institución neuropsiquiátrica; pero en las artes se empeñan en representarla con una visión casi romántica, como un estado en el cual sólo es válido dejar de lado la realidad y jugarse el todo por el todo a fin de lograr lo que tiránicamente nos dictaminan nuestros sueños: “Lo recuerdo bien, recuerdo muy bien el día en que perdí la cabeza. Había algo en ese lugar al que fui a parar que hacía que todo se sintiera muy placentero. Podía sentir cómo mis emociones hacían eco en ese espacio tan grande”. Sin embargo aquí se describe en primera persona ese formateo total del cerebro, y en principio parecería reinar una sensación de alivio al derribarse todas las estructuras de nuestro pensamiento. Hay una evidente sensación de grandilocuencia al estar ante el acto inabarcable de tener una nueva dirección para que crezca el árbol de nuestra mentalidad, nuestro verdadero yo. La liberación que seguramente significaría la ausencia total de reglas, y un fresco comienzo desde cero: “Y cuando estuve allí, en medio de la nada y sin tener el menor cuidado; sí, se puede decir que estaba totalmente ido. Pero no llegué allí por no saber lo que tenía que saber, sino porque ya sabía demasiado”.

“¿Y eso me hace ser un loco? Dime, ¿eso me convierte en un loco? Bueno, posiblemente…”. Hay un palpable sentimiento de superioridad frente al resto del mundo. Ahora, nada nos ata; ya hemos visto detrás del telón, y sabemos demasiado… Sabemos que todo es mentira... Tal vez sea por eso que dicen que tan solo los niños y los locos dicen la verdad: “Y espero que te la estés pasando en grande. Pero piénsalo dos veces, ese es el único consejo que te daré. Oh, vamos, ¿quién te crees que eres? Ja ja ja, pobre tonto; todavía piensas que tienes el control. Bueno, pues yo creo que estás loco. Creo que estás tan loco como yo”.

Este videoclip está sobriamente basado en el muy conocido test de Rorschach, que utiliza unas láminas con dibujos realizados con unas gotas de tinta sobre una hoja de papel. Al doblarse la hoja, las gotas van formando una mancha doble, en espejo, que remite formas subjetivas. Este famoso test permite a un profesional apreciar ciertos rasgos de la personalidad del individuo que mira las manchas, y a quien se le pide que diga qué es lo que ve: “Mis héroes tenían el valor de poner sus vidas en peligro, y lo único que recuerdo es que yo sólo quería ser como ellos. Desde que era muy chico, todo eso se veía divertido, así que no es una coincidencia que finalmente yo sea así.  Y  podré morirme feliz cuando todo esto se acabe”. Y lo que siempre se ve es lo que allí proyecta nuestro inconsciente… Interesante.

Cee-Lo es el nombre artístico de Thomas DeCarlo, un cantante con una voz particularmente negra, grave y de un timbre apenas rasposo; y que como todo buen afroamericano llega a las notas agudas sólo como ellos saben hacerlo. Es un estupendo intérprete por peso propio, aunque cada tanto se une a proyectos como éste. Con el nombre ficticio de Gnarls Barkley, trabajó junto con el prestigioso productor musical Danger Mouse, quien supo ser el responsable de álbumes de artistas tales como U2, Red Hot Chili Peppers, Norah Jones, Beck, y Gorillaz. Como resultado tuvieron este enorme hit del año 2006 –probablemente el año en el que el Rock agotó definitivamente su fórmula-, que parece sacado de un disco del sello Motown: “Tal vez estoy loco, tal vez tú estás loco, tal vez todos estamos locos… Probablemente…”. ¡Feliz y loco Deprimartes!

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