martes, 21 de febrero de 2017

Capítulo 156: “I’m Not In Love”. 10cc. (1975)

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Deprimartes suavizado:

El Soft Rock, también conocido como AOR (Adult Oriented Rock), o Rock orientado a los adultos, es la variante hacia la que comienza a girar el Rock & Roll a fines de los años ’60, cuando ya empieza a considerarse a la música popular como una expresión para ser escuchada y apreciada más que como una simple excusa para bailar. Este género estaba destinado a brillar durante los años ’70 en las radios FM de los autos de los ahora maduros padres de familia en que se habían convertido aquellos jóvenes hippies revolucionarios de la década anterior. Y llegó a ser la versión más elaborada y pulida de un Pop que ya en los ’80 resurgiría –sintetizadores mediante- con toda su fuerza comercial para arrebatarle el trono al Rock más pesado. En este marco de música suave aparecería 10cc, un grupo de multiinstrumentistas liderados por Eric Stewart; un artista e ingeniero de sonido tan talentoso que fue convocado nada menos que por Paul McCartney para colaborar en tres de sus discos.

En esta canción, Eric nos habla de un encuentro furtivo con una ex pareja, a quien pretende demostrarle su indiferencia; pero obviamente todas sus acciones parece que están diciendo lo contrario: “No estoy enamorado, así que no olvides que esta es sólo una tonta fase por la que estoy pasando. Y sólo porque te haya llamado no quiero que me malinterpretes, no creas que ya lo tienes claro. No estoy enamorado, no; no. Es sólo porque sí”. Se trata de no decir lo que se quiere decir, o de decir lo que no se está diciendo. La letra entera de la canción es una proyección del inconciente del protagonista, que se muere porque su amor vuelva, pero prefiere reaparecer en su vida de manera casual antes que hacer una declaración de sus sentimientos: “Me gustaría verte, pero con esto no quiero decir que signifiques mucho para mí. Por eso, si te llamo, no hagas un escándalo. No le cuentes a tus amigos sobre nosotros dos”.

Y aparece entonces este pequeño fragmento de la letra susurrado por una voz de mujer, en el cual radica la razón de tanto intríngulis: pertenezco a una generación a la cual le enseñaban que llorar era cosa de niños y de mujeres. Soy un representante más de una era en la cual ir al psicólogo a resolver nuestros problemas estaba mal visto, nos daba un aire de psicóticos irredentos. En mis tiempos, los hombres resolvíamos nuestros problemas en silencio, arreglándonos la cabeza nosotros mismos y de la manera en que pudiéramos. Esa única frase de la canción cantada por una voz femenina nos habla como en esa época lo hacían nuestras madres: “Quédate en silencio, los niños cuando crecen no lloran”.

Este tema, el más famoso de esta banda, es muy conocido por el particular uso de las voces de todos sus integrantes, las cuales fueron grabadas una y otra vez sosteniendo una nota. Con estas voces grabadas se crearon bucles de cinta magnétofónica que se repetían indefinidamente, y así fueron utilizadas como si fueran un muro de sonido; cada voz por separado ejecuta un tono con los cuales se van conformando los acordes de la canción. Es por eso que el coro suena tan etéreo. Eran evidentes las capacidades técnicas de Stewart como ingeniero de sonido: “Mantengo tu foto colgada en la pared, porque con eso oculto una fea mancha que hay detrás. Así que no me pidas que te la devuelva, aunque yo sé que tu sabes que no significa demasiado para mí”.


Este es el verdadero motivo de toda la canción, una dulce venganza que tiene su origen obviamente en el dolor que aún rezuma por entre los labios de una herida: “Oh, vas a esperar mucho tiempo por mí. Oh, sí que vas a esperar”. En el final queda expuesto ese último gran deseo, que más allá de la espera el amor regrese aceptando nuestro perdón. ¡Feliz Deprimartes!

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