martes, 11 de julio de 2017

Capítulo 176: “Rent”. Pet Shop Boys. (1987)



Deprimartes alquilado:

“Es fácil, es tan fácil”. Así de simple y conciso debería ser el manual del usuario para comenzar a ejercer la profesión más antigua del mundo: “Tú me vistes, soy tu marioneta. Tú me compras cosas, y yo amo que lo hagas. Me alimentas, lo necesito. Me das amor, y yo lo mantengo vivo”. Por extraño que pueda sonar, a veces el amor rentado es casi o aún más valedero que aquel que se entrega sin supuestamente esperar nada a cambio. En lo personal, jamás pagué por sexo, y es una de esas pocas cosas que estoy seguro que no haré hasta el día en que me muera, junto con fumar tabaco y hacer surf. Pero recuerdo bien la charla que una vez tuve con un taxista, que me explicaba los beneficios de recurrir a una trabajadora sexual frente al hecho de tener que salir a conquistar una mujer: mientras que uno se prepara toda una tarde para salir a ganarse los favores de un nuevo amor, invirtiendo una buena suma de dinero en salir a comer, a bailar, y demás menesteres, corre con la desventaja de que la fémina en cuestión puede echarse para atrás en cualquier momento, y aún usando la más barata de las excusas. Mientras que cuando uno paga, recibe lo que busca… Lógica pura. Aún así, seguiré sin pagar.

Pero no hay por qué vivir este tipo de relaciones como un mero intercambio comercial. Si la persona que hace el aporte económico, también conocido como “el caballo blanco”, sabe resguardar la dignidad de la parte que provee la materia prima afectiva, la relación puede convertirse en un amor tan bien falsificado, que ni aún el más avezado podría notar la diferencia con uno auténtico: “Y ahora míranos a los dos, llevándonos bien con todo lo que nos rodea. Nunca quise nada, y eso es fácil porque tú compras todo lo que necesito. Pero échale un vistazo a mis esperanzas, a mis sueños; dejar todo eso me costó tanto como el dinero que gastamos. Yo te amo, y tú pagas mi renta”. Como se ve en este videoclip, cuidando las formas, siempre es más sencillo relacionarse con quienes están un escalón más abajo en la pirámide social.

Los responsables de este tema son los Pet Shop Boys, un dúo inglés de Synth-Pop –de hecho, el dúo más exitoso de la historia británica, con más de veinte singles en el Top 10-, que tiene la particularidad de intitular a todos sus álbumes con una única palabra. Neil Tennant y Chris Lowe aún hoy continúan siendo los Chicos de la Tienda de Mascotas, y son muy reconocidos dentro del ambiente gay por su sonido y por la temática de sus letras; si bien ellos no necesariamente han hecho pública su orientación sexual: “Me llamaste en la tarde para hablar de los rumores, y me compraste caviar. Me llevaste a un restaurante en Broadway para contarme quién eres en realidad. Nunca, jamás discutimos; nunca calculamos el dinero que gastamos. Yo te amo, tú pagas mi renta”. En muchas de sus composiciones utilizan un lenguaje neutral, como para que pueda ser cantado sin asumir el género de quien canta.


“Y ahora míranos a los dos, llevándonos tan bien; a veces hasta terminamos en éxtasis. Las palabras significan tan poco, y el dinero menos, cuando te recuestas a mi lado”. Para aquellos que piensen que la música electrónica demanda un muy poco uso de talento, pueden darse una idea de que este tema se convierte en una hermosa versión acústica cuando la tocan en vivo, acompañándose sólo con una guitarra. Y se quejan de que nunca los invitaron a tocar en el programa “MTV Unplugged”… En fin… ¡Feliz Deprimartes!

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