martes, 20 de mayo de 2014

Capítulo 84: “Lately”: Stevie Wonder. (1980)

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Deprimartes infiel:

¿Quién no ha tenido la necesaria y dolorosa experiencia de ver impotente cómo se termina una pareja? Pocas cosas nos devastan tanto, como si un incendio forestal nos calcinara el alma y dejara un campo mustio y reseco sobre el cual volver a sembrar y a construir. Pero, como un fuego que aniquila lo viejo y da lugar al brote nuevo, a veces es algo totalmente necesario. Hay que volver a empezar, y aprender de lo que se terminó. Aquí tenemos una joya de parte de un genio que describe a la perfección esos últimos estertores de un matrimonio: “Últimamente he estado teniendo esta extraña impresión, sin razones aparentes; la sensación de estarte perdiendo ronda mi mente. Muy frecuentemente cuando sales usas perfume, y me dices que no vas a ningún lugar en especial. Y cuando te pregunto si volverás pronto, no lo sabes. Nunca lo sabes”.

Un pequeño niño afroamericano nace prematuramente y sin el sentido de la vista. A pesar de esto, su enorme talento musical lo convierte en esa pequeña maravilla llamada Stevie Wonder -nunca mejor puesto el seudónimo-, y que viene desgranando éxitos desde hace casi cincuenta años. Aquí nos detalla la decepción de un hombre que va descubriendo lo que no quiere descubrir: “Soy un hombre con muchas ideas, y espero que mis premoniciones estén equivocadas. Pero aquello que realmente siento, mis ojos no lo logran ocultar, porque siempre empiezan a llorar. Porque esta vez puede significar el adiós”.


Algo resabido es que hay sólo dos cosas seguras en la vida, y de las que nadie se escapa: la muerte y la infidelidad. Y aunque sabemos que estos acontecimientos formarán parte de nuestra vida, para bien y para mal, ambos son eminentemente tristes cuando llegan: “Últimamente me estuve mirando en el espejo, indagándome lentamente; tratando de convencerme de que no tengo razón con lo que te pasa. Pero la otra noche, mientras dormías, casi te escuché suspirar el nombre de otro; y cuando te pregunté qué escondías, solamente me dijiste que nada había cambiado”. Dicen que la verdad no ofende, sólo duele. Pero, ¿realmente querríamos saber esa verdad tan dolorosa? Porque, ¿cómo haremos para sobrevivir a lo que sentimos como un cuchillazo entre las costillas, una lanza en nuestro corazón, un disparo en la nuca? ¿Valdrá la pena ser felices a través de una mentira? Tal vez sí, ¿quién lo sabe? Hay vida más allá del amor. Sólo es cuestión de aventurarse a buscarla. ¡Feliz Deprimartes!

2 comentarios:

  1. Este señor es desde luego maravilloso. De nuevo me recuerdas que hace demasiado que no escucho buenos temas, así que me dispongo a estresar el youtube a golpe de maravillas en cuanto termine de comentarte.
    En cuanto a tu última reflexión, yo hace no mucho decidí que prefiero vivir en la ignorancia, al final la vida son cuatro toses y no tengo ninguna intención de pasarlas penando así que si puedo evitar penas, mejor que mejor, por y a pesar de...
    Un beso

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  2. El amor es un arma de doble filo, querida Nuria. Y lo mejor es no jugar con armas, porque las carga el diablo.
    Siempre un gusto leerte.

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