martes, 27 de noviembre de 2012

Capítulo 10: “Dead Meat”. Sean Lennon. (2006)





Deprimartes mortuorio.



Hoy el Deprimartes nos dice: “Eres hombre muerto, ¿no te das cuenta? Te metiste con la gente equivocada. Mejor que ni se te ocurra, y por tu bien, desaparece ya mismo. Mejor que empieces a correr. Cerraré los ojos y contaré hasta diez, y entonces, voy a ir por ti”. Sean Ono Lennon, el hijo menor de esa leyenda del Rock llamada John Lennon -y único vástago de su relación con la artista conceptual Yoko Ono- aparece en el videoclip de esta hermosa canción en primer plano, garabateando una frase perdida en un cuaderno, la cual inmediatamente borronea. Su atención se desvía hacia un televisor que está a sus espaldas, y allí su imaginación toma vuelo. Se imagina en una reunión social cualquiera en un pasado colonial, y así despierta su costado más onírico para salir de ese horrible estado que suelen sufrir los escritores, denominado “estar atascado”. Ese bloqueo no parece irse ni siquiera distrayéndose con la televisión, que le devuelve la historia ficticia de un duelo de espadas en el Siglo XIX, y entonces su inspiración lo obliga a cantar: “Vas a recibir lo que te mereces, vas a ganarte aquello que realmente te mereces. Y al final entenderás que lo que te pasa no es más que lo que estuviste buscándote”.

Enceguecido por la promesa de un amor furtivo, el protagonista victoriano de nuestro video no mide las consecuencias y hace trampa, pelea, y finalmente muere por amor. Va hacia adelante con su florete contra un poder mayor y más experimentado que él, como si ya nada importara, como si no hubiera algo que perder. Lo único que apuesta es su vida. Y al final, termina por darse cuenta de que sí había mucho que perder: “Demasiado, ahora ya sabes demasiado. Sólo nos queda una única opción. ¿Piensas que te creerán a ti en lugar de a nosotros? Espero que te des cuenta de que esto no es un juego. Tú sabías lo que costaba esto, así que ahora tu vida va a ser un caos”. Finalmente tenía razón Confucio cuando dijo: “Nunca apuestes, porque si sabes que vas a ganar eres un tramposo, y si no lo sabes eres un tonto”.

Esta canción del segundo álbum solista de Sean Lennon llamado “Friendly Fire” del año 2006 contiene una melodía tierna y triste, y fue acompañada de un hermoso videoclip acerca de lo simple que es perder la vida, casi sin motivo alguno, tal como le pasó a su legendario padre. ¡Feliz Deprimartes!


martes, 20 de noviembre de 2012

Capítulo 9: “Pictures Of You”. The Cure. (1989)






Deprimartes contemplativo:

La intención de esta sección es darle un vistazo a todo el espectro de los sentimientos que rozan la tristeza, ese gran arco iris de todos los matices que van desde el azul al negro. Así que nada mejor que contar hoy con la visita del gran Robert Smith, para que nos ilustre sobre una ruptura amorosa: “Llevo tanto tiempo mirando estas fotografías tuyas que ya casi creo que son reales. Llevo tanto tiempo viviendo con tus fotografías que ya prácticamente creo que esas fotografías son lo único que puedo sentir”.

Mi enorme respeto a The Cure, ya que es probablemente la primera gran banda de la historia del rock que se dedicó casi exclusivamente a cultivar un costado depresivo y oscuro. No por nada han tenido tantos adeptos, que terminaron formando un movimiento “darkie” lleno de personajes que copiaban al señor Smith desde el costado estético, y que encontraban en su poesía desangrada la nota justa de esa melancolía que describe el vacío en que nos deja una separación: Te recuerdo parada en silencio bajo la lluvia, mientras yo corría para acercarme a tu corazón. Y nos besamos hasta que el cielo se enamoró de nosotros, y yo te abrazaba fuertemente, como queriendo compartir tus temores. Te recuerdo corriendo suavemente a través de la noche, eras más grande, más brillante y más amplia que la nieve que nos rodeaba. Y gritamos descubriendo los engaños, y le gritamos al cielo; y finalmente encontraste el valor para dejar todo atrás. Todavía te recuerdo tendida en mis brazos, llorando por la muerte de tu corazón. Estabas totalmente pálida, tan delicada en medio del frío; siempre estuviste como perdida en la oscuridad. Te recuerdo tal como siempre fuiste, como si estuvieras dulcemente sofocada, de un modo angelical; eras mucho más que todo… Quédate un instante más en mi memoria y luego desvanécete de a poco. Ahora abro los ojos, pero, como siempre, nunca veo nada…”. Extenso y muy poético relato de una evocación. A medida que pasan los años, y nos vamos poniendo viejos, nos encontramos a nosotros mismos conversando con nuestros recuerdos, cada vez con mayor frecuencia. Lo que estamos diciendo es algo así como: “Por favor, quedate en mi memoria y acompañame como un hermoso recuerdo”. Quedate conmigo para siempre de la única manera valedera, como un ideal brillante que me sirva de combustible para lo que me resta de vida. 
 
“Si al menos hubiera pensado en las palabras correctas, tal vez habría podido retener tu corazón. Si al menos hubiera pensado en lo que tenía que decir, hoy no estaría aquí, rompiendo todas tus fotografías”. Gran verdad, querido Robert. ¿Quién no se sorprendió en un arrebato de despecho rompiendo todo aquello que le recordaba a un amor que supo hacerlo feliz? ¿Quién no se recriminó el no haber podido encontrar el argumento justo como para retener a esa persona a su lado? En fin, ¿quién no lloró?: “Tanto tiempo pasé mirando estas fotografías tuyas, pero con eso no conseguí retener tu corazón. Tanto tiempo buscando la forma de serte sincero, pero siempre termino por romper tus fotografías. No había nada en el mundo que deseara con más fuerza que sentirte en lo más profundo de mi corazón. No había nada que deseara con más fuerza que no estar hoy aquí, rompiendo todas tus fotografías”. Hay que seguir adelante, así que… ¡Feliz Deprimartes!