martes, 1 de julio de 2014

Capítulo 90: “Tied To The 90’s”: Travis. (1997)

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Deprimartes melancólico:

Travis es una banda que resultó ser un exponente de la transición del Brit-Pop hacia lo que siguió –lo que sea que fuera que siguió- a fines de la última década del milenio. Y a pesar de que han hecho canciones más que melosas, como “Sing”, “Flowers In The Window”, y “Why Does It Always Rain On Me?”, aún conservan toda la fuerza que suelen tener las guitarras de las bandas de rock escocesas. Y si bien esta canción tal vez sea un poco festiva, refleja a la perfección mi vida: “Estamos atados a los años noventa, atascados en ellos. Estoy muy asustado. Trato de que se me pasen rápido y de tomármelos con calma, pero siento como si se avecinara una tormenta, y estoy terriblemente asustado. Sólo Dios sabe adónde iremos a parar, pero si las cosas siguen así, terminaremos diciendo que estamos cansados de los noventa; aunque seguimos atados a ellos”.

Viendo que se les terminaba la década, estos loquitos simpáticos nos dejan esta reflexión de fin de siglo: “¿Recuerdas los años ochenta? Fueron intensos, pero fueron mucho peores que los noventa. Y ahora estamos atrapados en un camino donde la moda es veloz y donde nada dura; ahora mandan las tribus urbanas”. Aunque ahora la veo con un renovado afecto, la década del ’80 fue un asco a todo nivel, especialmente para la música Rock; y la llegada de la última década del Siglo XX revitalizó la música con movimientos como el Grunge y el Britpop -para mi gusto, los últimos estertores de un Rock & Roll que terminó muriéndose poco después-. Y en esos años, a mí la vida me sonreía.

Yo viví en los años noventa. Así fue. Sé a la perfección que a nivel institucional fueron impresentables para el país, con una realidad en la que nos instalaron socialmente la frivolidad, la inseguridad y la corrupción… Pero para mi vida personal fueron luminosos. Yo cumplía mis veinte años rodeado de risas y sonrisas, estaba lleno de sueños, pude irme a vivir solo y aprendí a ser independiente, profesaba una fe que me daba confianza aún en los momentos malos, tenía un grupo de amigos de fierro, y hasta eventualmente formé un proyecto de vida en pareja… ¡¿Dónde están ahora?!... Todo se ha ido. Hoy, bien entrado el nuevo milenio, mi realidad es una colección de despojos. Mis veinte años ya se duplicaron, y perdí mi fe junto con mi billetera, mi Dios dio parte de enfermo, mis sueños son espejos rotos, mis proyectos de familia nunca dejaron de ser simples proyectos, mis amigos -salvo un par de honrosas excepciones- decidieron no renovar contrato, mi humor dejó paso a un agrio sarcasmo, y mi independencia se colonizó. ¿Qué hacer frente a este panorama? Pues lo que dice la canción: “Oh, no; no hay nada por lo que seguir adelante, sólo esta tecnología que me mantiene vivo. ¡Ya fue suficiente! Me voy a quedar en la cama hasta que se me caiga el pelo. Todo se terminó. Al final, voy a terminar diciendo que amo mi peluca y que me odio a mí mismo. Ya sé que todo esto es algo que pasa adentro de mi cabeza”. Extraño tanto a mis queridos años ’90… Al menos sigo viéndolos cada vez que sueño… Por ahora, sólo me queda esperar a que se me termine de caer el pelo... ¡Feliz Deprimartes!


2 comentarios:

  1. Me ha gustado muchísimo esta entrada, es honesta, reveladora y valiente, con un sentido del humor que me encanta.
    Tengo cierta querencia a este grupo, especialmente a la simplona Turn, me pone de buen humor. En realidad la querencia es generalizada al pop británico de esa época, que es de las cosas que me atarían a los 90, aunque lo cierto es que mi década vital favorita es la primera del siglo XXI, muy parecida a la anterior solo que más sabia, valiente y desde luego independiente.
    Ahora pensarás: chorradas!!! (bueno igual más bien piensas: boludeces!!! por eso de la diferencia lingüística que marca el Atlántico), pero siento la necesidad de decirlo, me gusta pensar que, aunque musicalmente visto lo visto me cuesta creerlo, en general lo mejor está por venir.
    Un beso

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  2. Es cierto que escribes unas boludeces muy interesantes, jajaja. Muchas gracias por saber apreciar el humor agrio que intenté verter en esta entrada. Fue la única manera que hallé como para que no se me cayeran las lágrimas al escribirla. Un gran beso.

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