martes, 10 de noviembre de 2015

Capítulo 144: “There She Goes”. The La’s.





Deprimartes admirador:



Recordemos todos ese momento histórico que marca el resto de nuestra existencia, en el que aparece una persona que innegablemente nos gusta. Nos hemos resistido a ver la realidad, la hemos querido contradecir con cuanto sofisma estuvo a nuestro alcance… Pero no. Esa persona conmueve nuestra vida: “Allí va ella. Allí va ella de nuevo, corriendo a través de mi cerebro”. Y algo nos pasa con todos esos sentimientos, obviamente… Tal vez nunca juntamos el valor para hablarle, o tal vez intentamos ser su amigo sin la menor reserva de dignidad, guardando como un tesoro la última esperanza de llegar a ser algo más un día de estos: “Allí va ella, soplando otra vez como un viento que palpita por mis venas”.



Los que se pelean se aman. Eso nos repiten desde nuestra primera infancia. Y tal vez sea justo eso lo que ocurre. Actuamos como si odiáramos a quien nos gusta, sencillamente porque ya no podemos transitar nuestra realidad de una manera simple, tal cual la habíamos vivido hasta ese entonces. Y terminamos por hacer piruetas poéticas para describir lo que nos ocurre: “Ella me llama por mi nombre, empuja mi tren, nadie más podría curar mis penas”.


The La’s ha tenido una extraña historia, sin dudas. Se trata de una banda de Liverpool –y por lo tanto, con el talento impreso en su genética- que tienen editado un único álbum, muy bien recibido por el público y la crítica, y del cual reniegan fuertemente. Tardaron años en grabarlo, y en más de una ocasión confesaron tocar mal en las sesiones de grabación de manera intencional, para que no se editara su disco. Y es que su líder, Lee Mavers, evidentemente no estaba en sus cabales. Basta ver la cara de loquito con que aparece en sus videoclips como para darse cuenta de que esto no es una simple postura. El buen Lee sufría de ataques repentinos de paranoia, los cuales le hacían dudar hasta de las lámparas que iluminaban sus conciertos, diciendo que tenían micrófonos ocultos… Y así demoró hasta el hartazgo la producción de su única placa hasta la fecha, con la excusa de no encontrar el sonido "correcto"; hasta que la compañía discográfica le dijo basta. Hoy nos quedan un puñado de excelentes canciones, como la  interesante “Timeless Melody”, y este gran éxito que aún acorrala al perseguido señor Mavers, como lo hace la chica de esta canción: “Ella sale de cacería por mi calle, y yo no puedo contener todo esto que todavía siento”. ¡Feliz Deprimartes!

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