martes, 12 de febrero de 2013

Capítulo 20: “The Sound Of Silence”. Simon & Garfunkel.

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Deprimartes clásico:

Hoy les traigo una joya de todos los tiempos, un tema que sin dudas vive en el olimpo de las elegidas entre las canciones existencialistas y melancólicas: "Hola, oscuridad, mi vieja amiga, vine a hablar contigo una vez más; porque una visión se arrastró suavemente y dejó sus semillas mientras dormía. Y la visión que quedó plantada en mi cerebro, aún permanece dentro del sonido del silencio". Paul Simon y Arthur Garfunkel formaron el que, para mi gusto, es el mejor dúo de todos los tiempos. Las canciones que nacían de la calidad compositora de Simon, sumado a su calidez interpretativa, encontraban una altura inimaginada gracias a la limpia y estridente voz de Garfunkel; y al contratono que surgía del encuentro de ambas voces. Todo un ejemplo de lo que es la sinergia, ya que si bien ambos tuvieron alguna cuota de éxito por separado, sólo fueron la sombra de lo que supieron ser en conjunto.

“En un sueño sin descanso, caminaba solo entre angostas calles empedradas. Y bajo el halo de una lámpara me levanté el cuello del saco para evitar el frío y la humedad, cuando mis ojos fueron apuñalados por el resplandor de una luz de neón; que resquebrajaba la noche y acariciaba el sonido del silencio”. Aquí nos cantan sobre el hombre que durmió y se soñó profeta, vox clamantis in deserto, y en su ensoñación les gritaba a las multitudes para que despertaran de la alienación a la que los somete el “dios de neón”, la sociedad: "En la luz desnuda vi diez mil personas, tal vez más; gente que conversaba sin hablar, gente que escuchaba sin oír, gente que escribía canciones que nunca serían cantadas, porque nadie se atrevía a romper el sonido del silencio. 'Tontos' les dije, 'ustedes no saben, el silencio crece como un cáncer. Escuchen mis palabras, podría ayudarlos; tomen mis brazos, yo podría salvarlos', pero mis palabras cayeron como silenciosas gotas de lluvia, e hicieron eco en los pozos del silencio".

Toda una profecía sobre el silencio improductivo, ese silencio lleno de ruido, que no aquieta la mente sino que la mantiene atemorizada, y que se contrapone al silencio zen que permite conectarse con uno mismo y que la misma canción invita a conocer sobre el final: "Y la gente se inclinó y adoró al dios de neón que ellos mismos habían creado. Y cuando se encendió era un cartel luminoso en el que se iba formando, con cada letra, la siguiente advertencia: 'Las palabras de los profetas están escritas en las paredes del subterráneo, y en los zaguanes de las casas... Y están susurradas en el sonido del silencio'”. Maravilloso. Una canción que uno no puede más que escuchar en un silencio respetuoso. Feliz Deprimartes.

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