martes, 7 de enero de 2014

Capítulo 65: “Salt Water”: Julian Lennon. (1991)




Deprimartes preocupado:

“Somos una roca girando alrededor de un sol dorado. Somos un billón de niños convertidos en uno. Pero cuando escucho sobre el agujero que le hicimos al cielo, se me forman pozos de agua salada en los ojos”. El genio de Julian Lennon, hijo mayor de John, nos cuenta en esta dulce canción la paradoja entre el grado de sofisticación de nuestra sociedad y la ignorancia con que tratamos a la naturaleza. “Trepamos la montaña más alta, planeamos hacer que el desierto florezca, somos tan ingeniosos que hasta caminamos sobre la Luna. Pero cuando escucho sobre cómo se están muriendo nuestros bosques, aparecen pozos de agua salada en los ojos”.

La melodía y el ritmo recuerdan pasajes de la obra musical de su padre -la introducción es un velado homenaje a “Strawberry Fields”, los violines del fondo recuerdan demasiado a “Dream #9”-, dejando en claro que el ADN artístico de John Lennon no pudo ser detenido por ningún disparo: “He vivido por y para el amor, pero ahora eso ya no es suficiente, porque el mundo que amo se está muriendo. Y por eso estoy llorando. Y el tiempo ya no está de nuestra parte, al menos no de mi parte, porque nos estamos quedando sin tiempo, ya que lentamente se agota frente a nuestros ojos”.

En un video simple y efectivo en su mensaje, la naturaleza necesita expresarse a tal punto de tener rodeada a la ciudad, mientras sus ciudadanos se esconden de este asedio tras sus mascarillas antismog; y sólo un puñado de personas oprimidas por la rutina que impone lo urbano (una oficinista, un recolector, un simple conductor, un anciano) parecen ser los únicos en darse cuenta: “Iluminamos el océano más profundo, tomamos fotografías desde Marte. Estamos encantados con lo inteligentes que somos. Entonces, ¿por qué un bebé tiene que estar llorando por hambre?”.


Sobre el final, Julian cierra la canción con una pregunta muy interesante reservada para su versión futura: “¿Qué pensaré de mí mismo el día en que me muera?”. Tal vez, esa termine por ser la única y verdadera pregunta. ¿Qué pensaré de mí y de la jornada que recorrí, cuando la imagen con la que me golpee el espejo tenga ya los ojos cansados, la espalda arqueada, el pelo ceniciento y las facciones más duras? ¿Estaré orgulloso de mí mismo antes de hacer mi última reverencia? ¡Ojalá así sea! ¡Feliz Deprimartes!

5 comentarios:

  1. No puede negarse que es hijo de su padre, y no solo por el parecido físico. Si nunca lo hubiésemos escuchado y nos taparan los ojos casi podríamos decir que es un cover de Lennon con alguna canción desconocida.
    Recien retornada de Liverpool, cuanto menos me resulta entrañable la elección de esta canción, muy linda y muy genialmente interpretada.
    Un abrazo

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  2. ¡Recién retornada de Liverpool!... Sana envidia te tengo, desde este fin del mundo mío. Ojalá tuviera tanta historia europea tan cerca como la tienes tú. Mi cuñada es catalana, y es algo que le digo siempre -y eso que decidió venirse a vivir a estas pampas-. ¡Ojalá el destino me permita cumplir el sueño de estar en el Museo del Prado, frente a Las Meninas de Velázquez.

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    1. Hay según que sueños que tienen la extraña costumbre de cumplirse, así que no olvides visitar también a Goya cuando acabes con Velázquez.
      Yo seguiré soñando con ir al barrio de La Boca, Teatro Colón, al Gran Rex, buscar una de Darín en el Monumental (una reposición de nueve reinas, total es mi sueño y pido lo que quiero) las cataratas de Iguazú, Tierra de Fuego...mmmmm

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  3. Pues avísame a qué hora sueñas, así al menos coordinamos horarios y lo hacemos en conjunto.

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