Deprimartes aceptado:
Con un poco de Folk Rock de inevitables
influencias setentosas, Blind Melon supo encaramarse en la onda expansiva que estaba
generando el Grunge de principios de los años noventa. Se constituyeron en
exponentes de lo que se dio en llamar “Rock Alternativo”, que no fue mucho más
que una pose o actitud en la cual nuestro querido Rock & Roll dejó de
comportarse como lo hace el Pop, buscando el éxito a toda costa; e hizo el intento
de meterse a grabar en estudios independientes y utilizando técnicas de grabación
que persiguieran más lo testimonial y lo artístico antes que lo comercial: “Todo lo que puedo decir es que mi vida es bastante sencilla,
me gusta mirar los charcos que forma la lluvia. Y todo lo que puedo hacer es
servir té para dos y expresar mi punto de vista, pero sé que no es algo
sensato. No, no es nada sensato”. Pero quien cantaba estas líneas, el vocalista Shannon Hoon, murió a
los 28 años víctima de una sobredosis. Dejó atrás una pequeña hijita de tres meses
de vida y una incipiente carrera al frente de una banda que acababa de despegar
gracias al videoclip de este buen tema.
Su único gran hit cuenta con un video sencillamente
icónico. Ha marcado a una generación y es un digno alegato de una época de renacimiento
del Rock. En él se nos presenta a una niña bailarina vestida de abeja, que va cosechando rechazo y desdén donde quiera que se ponga a bailotear su tap. Su ansia de ser parte del mundo la lleva a subastar su dignidad mostrando su arte ante cualquier incrédulo transeúnte que se le cruce. El mensaje es la continua necesidad que tenemos de aceptación por parte de los demás. Necesidad de pertenecer, de sabernos cuidados y contenidos: “Sólo quiero que alguien me diga que siempre estará allí
cuando yo despierte. Me encantaría conservar mis mejillas secas hoy, y para
lograrlo necesito que te quedes conmigo”.
Es una vida muy triste y sin demasiado sentido la que
tenemos cuando no conseguimos ser aceptados. Somos un hermoso caldo de cultivo
para la depresión: “No te gusta mi punto de vista, crees que no estoy cuerdo”. Si bien el videoclip nos habla todo el tiempo de un intento de
reconocimiento por parte de los demás, es obvio que la letra viene de un
espíritu que no logra ser comprendido, y que se desayuna a díario con la apatía: “Y no entiendo por qué me la paso todo el día
durmiendo, y empiezo a quejarme de que no llueve. Y todo lo que puedo hacer es
leer un libro para mantenerme despierto; eso me desgarra la vida, pero es un
gran escape”. Siempre hay una forma de escapar. Tal vez sea un escape real,
o tal vez sea uno imaginario; pero yo también creo lo que dice Kate Bush en la canción de Peter Gabriel “Don’t Give Up”: “No te rindas, porque sé que hay un
lugar al cuál pertenecemos”. Y la niña abeja finalmente encuentró su lugar, y también encuentró que nunca estuvo sola… ¡Feliz Deprimartes!