Capítulo 300: “Hurt”. Johnny Cash. (2003)
Deprimartes herido:
Para aquellos que no estuviesen al tanto de la categoría de
la leyenda que ha sido Johnny Cash, siempre es bueno graficar su importancia
mencionando que existe un álbum grabado por cuatro artistas legendarios que
casualmente coincidieron en la mítica disquera Sun Records el mismo día de 1956.
Uno era por supuesto el buen señor Cash, quien en esas grabaciones se codea con
próceres como Jerry Lee Lewis, aquel loco que tocaba el piano en el hit “Grandes
bolas de fuego”; también estaba Carl Perkins, el autor de numerosos éxitos de
la década del ’50; y entre ellos una canción llamada “Zapatos de gamuza azul”
que había llegado recientemente al Nº1 en la voz del cuarto participante de esta
reunión: Elvis Presley, el Rey del Rock. Por si aún no he dejado en claro mi
punto, Johnny Cash participó en el primer supergrupo de la historia, que fueron
conocidos como “El Cuarteto del Millón de Dólares”. Pero aún así, esto no llega
a darnos ni siquiera la más mínima idea de quién fue este portador de un alma
buena, alguien que siempre se preocupó por los sectores más vulnerables de la
sociedad, y que a medida que avanzaba en años se volvía más grande en altura
moral a la vez que más profundo en su filosofía de vida: “Me he lastimado a propósito, para ver si aún puedo
sentir algo. Me enfoco en el dolor, la única cosa que es real. La aguja hace un
agujero dejándome una sensación que me es familiar. Trato de no sentir el dolor,
pero no puedo dejar de recordarlo todo”. Es muy difícil explicarle a
cualquier persona que no haya nacido en Norteamérica cuál ha sido la
importancia artística de Johnny Cash. Si bien se trató primordialmente de un
fenómeno vernáculo, como todo artista venido del Country, su impronta y su
actitud desafiante lo llevaron a hacer de la incorrección política su bandera;
lo cual le hizo ganar simpatías a lo largo de todo el globo. Se hacía notar por
su incansable activismo a favor de las comunidades indígenas de su país, así
como también por los famosos shows que daba en las prisiones. Siempre buscó que
una buena parte de su público estuviese conformada por aquellas personas que
suelen estar olvidadas por todos los demás. También supo ser incorrecto musicalmente
hablando, y se abrió a colaborar con artistas de la más diversa índole. Incluso
en sus días finales hacía versiones de canciones de géneros que le resultaban muy
ajenos. Es el caso de esta obra de arte, un tema cuya versión original le
pertenece a Trent Reznor; líder del afamado grupo de Rock Industrial Nine Inch
Nails. Pero el señor Cash podía adueñarse de cualquier canción y transformarla completamente
con su melancolía. Aquí logra algo tan hermoso, que el mismo Reznor al
escucharla llegó a emocionarse y a declarar que la canción simplemente ya no le
pertenecía.
Recuerdo que hace muchos años me contaron una historia
acerca de un hombre que en su lecho de muerte pasaba sus últimos días
apesadumbrado. En algún momento de su niñez, entre travesuras y felicidad, tuvo la inocente
ocurrencia de cambiarle el sentido a una señal del camino cuya flecha indicaba
el rumbo correcto. En el epílogo de su vida no lo dejaban en paz unos oscuros
pensamientos acerca de cuántas personas se habrían perdido por culpa de su broma
infantil… Y ese mismo remordimiento añejado durante décadas es el que atraviesa
la letra de este tema: “¿En qué me he convertido,
mi querido amigo? Todos aquellos a quienes conozco en el final también se
irán”. Johnny Cash moriría apenas unos meses luego de editar este cover.
Lo curioso es que parece haber utilizado su hermoso videoclip para despedirse
de nosotros, cantando como quien sabe a ciencia cierta que la vida se va como la
brisa que roza nuestra cara mientras se escapa sin decirnos adónde se dirige. Y
aquí lo vemos, sentado a la cabecera de un banquete digno un príncipe, recordando
y renegando de todo aquello que conquistó; al igual que miles de años antes
hizo aquel Rey que en el Eclesiastés aseguró que todo es vana ilusión, todo es
como querer atrapar el viento: “Llevo puesta esta
corona de espinas, la uso cuando me siento en mi trono de mentiroso, lleno de
pensamientos rotos que no puedo reparar. Los sentimientos desaparecen bajo las
manchas del tiempo. Tú eres otra persona, pero yo todavía sigo siendo el
mismo”.
Moviliza presenciar la desazón de un anciano que se
zambulle en sus recuerdos y vuelve con las manos vacías. La amargura de Johnny en
este video nos deja como legado una tristeza en su más pura definición.
Tristeza por considerar que la vida se le ha ido, y más tristeza aún porque recién
ahora cae en la cuenta de que todo lo que ha hecho no tiene ningún sentido; quizás
porque simplemente nunca lo tuvo: “Y pueden
quedarse con todo mi imperio de polvo. Van a decepcionarse de mí, y terminarán
por sentirse lastimados”. Pero no nos dejemos engañar. Johnny también
tuvo una etapa de actor, y aquí es obvio que lo vemos actuar una última vez. Se
da el lujo de jugarnos una broma final antes de que se lo lleve la muerte, personificando
a un anciano cuya vida se ha ido por la alcantarilla. Y estoy seguro de que
todo es una farsa, porque el señor Cash pasó por esta vida y dejó tras de sí un
mundo mejor que el que encontró al nacer. Estoy dispuesto a batirme a duelo con
todo aquel que niegue que Johnny Cash murió con una sonrisa… El piano se cierra, la música termina; y la historia de toda una vida ha
concluido: “Si tan sólo pudiera empezar de nuevo, a
un millón de millas de aquí, aún así encontraría la manera de continuar siendo
yo mismo”. Tal vez algún día vuelva a
decirles: ¡Feliz Deprimartes!
https://www.youtube.com/watch?v=8AHCfZTRGiI
GRACIAS POR LOS RATOS MUSICALES DE INFORMACION APARENTEMENTE ALEATORIA E INUTIL muchas veces toca releer y esta bueno...pero esperamos la proxima deprimarteada un abrazo,
ResponderBorrarGracias a vos por tus palabras. Probablemente de aquí a un tiempo nos volvamos a cruzar por esta via. Un abrazo.
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