sábado, 27 de mayo de 2017

Capítulo 170: “Somebody To Love”. Jefferson Airplane.


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“Cuando te das cuenta de que la verdad son sólo mentiras, y toda tu alegría interior se muere… ¿No querrías tener a alguien a quien amar? ¿No necesitas tener a alguien a quien amar? ¿No amarías tener a alguien a quien amar? Lo mejor para ti sería que encuentres alguien a quien amar”.

“Cuando las flores de tu jardín, nena, ya se hayan muerto, sí; y cuando toda tu mente esté llena de color rojo…”.

“Tus ojos, yo digo que tus ojos puede que se vean como los de él; sí, pero en tu cabeza me temo que ni siquiera sabes de qué te estoy hablando”.

“Las lagrimas caen una y otra vez sobre tu pecho, y aún hasta tus mejores amigos te tratan como si fueras un invitado de segunda categoría”.

martes, 23 de mayo de 2017

Capítulo 169: “What Are You Doing With A Fool Like Me?”. Joe Cocker.

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Deprimartes tonto:

“A veces te miro mientras duermes y no puedo creer que estés aquí conmigo. Tengo que pellizcarme para asegurarme de que no estoy soñando. Oh, algo tan bueno… ¿Cómo puede estar pasándome a mí?”. La voz quejumbrosa que se pregunta estas cosas no es la de un negro, aunque suene así. Estamos frente al enorme Joe Cocker, dueño de una voz oscurísima bajo su piel caucásica; una de las mejores y más reconocibles que nos ha dejado el Rock. Un talento que supo brillar en el mítico Festival de Woodstock, y que si bien en lo años ’70 atravesó sus años oscuros, con adicciones de todos los colores, revivió casi mágicamente en los años ’80; donde incluso hasta se dio el gusto de ganar un Oscar. Pero eso no lo hizo perder la humildad, y como muestra, que baste este simple botón: el gran Joe, al final de este videoclip, se toca suavemente la garganta; como agradeciéndole a ese don casi divino todo lo que le dio a lo largo de su extensa y exitosa vida.

“Nunca fui de esa clase de personas que tienen suerte, pero mi vida cambió cuando entraste por esa puerta. Ahora me siento más afortunado de lo que alguna vez soñé ser”. Es casi la historia de mi vida lo que se relata en esta canción. Desde muy niño he padecido de una sensación de carencia absoluta de suerte. Por alguna extraña razón, siempre supe que las cosas me saldrían mal, aún antes de intentarlas. Y más allá de que por lo general el fracaso era la frutilla de mi postre, esta mentalidad tan nociva siempre me hizo perder el disfrute por aquellas cosas que sí lograba conseguir. Había en mí una última desconfianza, una idea de que aquello que lograra no me era merecido, por más esfuerzo que le hubiera dedicado. Aquél éxito tenía que tener algo malo, sólo que no lograba darme cuenta: “¿Qué estás haciendo con un tonto como yo? Podrías haber encontrado a alguien mejor, alguien que fuera mejor que yo. Pudiste haber encontrado a cualquier persona, tan sólo no puedo entender qué estás haciendo con un tonto como yo”.


Y así de difícil se me hicieron las cosas en el amor. Tanto me ha costado aceptar que soy capaz de merecerme ciertas cosas buenas, que en más de una ocasión me comporté como para no ser merecedor de lo que me estaba pasando. Pero sólo era un tonto lleno de miedo, sin saber qué era lo que tenía que hacer: “Sé que estar conmigo no es fácil. Parece que nunca sé decir las cosas que se supone que diga; es como si nunca estuviera ahí cuando me necesitas, nena. A veces tú me miras y yo tan sólo atino a darme la vuelta. Soy sólo un soñador con la cabeza en las nubes, tú deberías alejarte de mí, pero aún así decides quedarte. Te he dado sólo lluvia y tú te las arreglas para ver el arcoiris”. Pero algo de bueno debía de tener. Porque la vida me obsequió el amor de una niña joven y llena de vida, que nos empuja hacia adelante a mí y a mi pesimismo, tratando de hacerme comprender que vivir la vida de esta manera muy posiblemente valga la pena. No tiene sentido seguirse preguntando por qué insiste en querer hacerme feliz: “Te quedas a mi lado en las buenas y en las malas. ¿Por qué? Nunca lo sabré”. Gracias por todo a ella... ¡Y feliz Deprimartes!

martes, 16 de mayo de 2017

Capítulo 168: “Mountain Of Love”. Johnny Rivers.

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Deprimartes montañés:

“Parado en la cima de una montaña, mirando hacia la ciudad que está abajo, siento la misma tristeza que siente un perro perdido. Las lágrimas caen por la ladera de la montaña. Tantas veces estuve aquí, tantas veces he llorado. Porque solíamos ser felices cuando estábamos enamorados, sentíamos que estábamos en lo alto de una montaña de amor”. Se me escapa una lágrima al escuchar este tema. Y es que yo crecí escuchando este tipo de canciones. Mis padres han sido toda la vida fanáticos enfermos de la música de Creedence Clearwater Revival y de Johnny Rivers. Les es imposible aún hoy, ya bien entrados en años, escuchar un tema como éste y no saltar de la silla y ponerse a bailar Rock & Roll de la manera clásica, esa forma de bailar que se aprendía agarrando el picaporte de una puerta. Tan conectados estuvieron siempre con esta música entre campirana y enérgica, que llegaron al segundo puesto de un concurso de baile de Rock… ¡Con mi madre embarazada de ocho meses, a punto de dar a luz a mi hermano! Y así fue que mi infancia estuvo siempre adornada por temas como “The Seventh Son”, “Memphis Tennessee”, “Secret Agent Man”, “John Lee Hooker ‘74”, “The Midnight Special”, o el que aquí les traigo: “Noche tras noche me quedo aquí arriba, parado en soledad; y mi corazón llora hasta que llega el frío y gris amanecer. Me la paso rezando para que te sientas sola y vengas aquí tú también, con la esperanza de que por casualidad pueda conseguir verte aunque sea por un instante. Trato con todas mis fuerzas de encontrarte por algún sitio aquí arriba, en esta montaña de amor”.

Este guitarrista y cantante sureño -en quien obviamente está basado el personaje que Val Kilmer interpreta en la comiquísima película “Top Secret”- nació llamándose John Ramistella, y recibió su nombre artístico de “Johnny Rivers” de parte de nada más ni nada menos que de Alan Freed, el mismo disc jockey a quien se le atribuye la invención del término “Rock And Roll”; y con este seudónimo que evocaba la fuerza del río Mississippi, tomó por sorpresa los charts americanos con apenas 22 años, gracias a una serie de exitosísimos singles: “Una montaña de amor, una montaña de amor. Deberías sentirte avergonzada. Nosotros solíamos ser como una montaña de amor, pero tú preferiste cambiarte de nombre”. Desde la década del ’80 en adelante, lo más notorio de su carrera ha sido el poner de moda la barba tipo “mosca”, que usó en casi todas sus presentaciones.

A pesar del tono festivo y despreocupado de la melodía, y de lo simple de la letra, es obvio que el protagonista de esta canción lidia con emociones muy hondas. Va a dejar secar su corazón destrozado en la cima de una montaña, como para emular el sentimiento que lo acompañaba mientras estaba en pareja, arriba de una montaña de amor y mirando al mundo a sus pies. Ese mismo tono despreocupado nos deja flotando en el aire una sensación de que en el futuro todo esto también quedará en el olvido: “Camino abajo vive medio millón de personas, y en algún lugar hay una iglesia con un alto campanario. Dentro de la iglesia hay un altar lleno de flores. Están sonando las campanas de casamiento, y deberían sonar por nosotros. Por eso es que estoy tan solo, mis sueños se fueron barranca abajo, desde lo alto de esta montaña de amor”. ¡Feliz Deprimartes!

martes, 9 de mayo de 2017

Capítulo 167: “Common People”. Pulp.

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Deprimartes común:

Ya he tenido oportunidad de hablar del Britpop -al que considero el último movimiento genuino que tuvo el Rock & Roll antes de entrar en el estado catatónico en el que cayó con el advenimiento del nuevo siglo- y de sus más significativos representantes: Blur y Oasis. Pero había un pequeño batallón de otras bandas que formaban parte de ese movimiento, que había nacido como una respuesta europea al compacto Grunge americano. Los grupos que componían el Britpop no compartían un sonido específico que los identificara, por lo tanto el movimiento fue mucho más amplio desde lo musical, y así fue como a mitad de los años ’90 los charts comenzaron a poblarse con nombres como los de Suede, The Verve, Supergrass, Elastica, Radiohead… Y Pulp, la banda liderada por el carismático cantante y compositor Jarvis Cocker, que aquí nos cuenta una anécdota de sus años de escuela; cuando conoció a una chica extranjera que estudiaba con él: “Ella llegó de Grecia, tenía sed por el conocimiento. Estudió escultura en el Colegio Saint Martin’s, y allí fue donde atraje su atención. Me contó que su padre era rico, y yo dije: ‘En ese caso pediré Ron con Coca-Cola’ y ella dijo: ‘Está bien’. Y luego de un lapso de treinta segundos ella dijo: ‘Quiero vivir como una persona común, quiero hacer las cosas que una persona común haría. Quiero dormir con gente común, quiero dormir con alguien común y corriente como tú’. Bueno, ¿qué se supone que debía hacer? Y le dije: ‘Oh… Déjame ver qué puedo hacer’”. Sadie Frost, la actriz que personificó a Lucy Westenra y que volvió loco al vampiro en el Drácula de Francis Ford Coppola, aquí le presta su cuerpo a esta supuesta estudiante de intercambio griega, hija consentida de un padre con plata; y objeto del deseo del cantante, a quien en realidad le explica que lo que está buscando es descender de nivel y rebajarse a ser como toda esa gente ordinaria y gris que se mueven por las aceras con actitud cabizbaja mientras ella los ve como parte del paisaje desde la seguridad del asiento trasero de su limusina.

El videoclip está plagado de esa gente común, quienes aparecen en el fondo repitiendo movimientos rutinarios en ciclos que duran aproximadamente un segundo. Esto no sólo funciona como un adecuado homenaje al fragmento de la película “Yellow Submarine” en que se escucha el glorioso tema “Eleanor Rigby”, sino que grafica a la perfección ese devenir diario que sufrimos aquellos simples mortales, a quienes la cotidianeidad se nos transforma en rutina y nos vuelve prisioneros de las pocas seguridades que logramos hacer costumbre por simple repetición. Es un concepto que unos años después también R.E.M. plasmaría con éxito en el videoclip de su canción “Imitation Of Life”: “La llevé a un supermercado, no sé por qué pero tenía que empezar por llevarla a algún lado. Y la llevé allí. Le dije: ‘Finge que no tienes dinero’, ella se rió y me dijo: ‘Oh, eres tan gracioso’. Y le dije: ‘¿Sí? Porque no veo que nadie más se esté riendo por aquí. ¿Estás segura de que quieres vivir como una persona común? Quieres ver lo que la gente común ve, quieres dormir con gente común, quieres dormir con una persona común como yo’. Pero ella no me entendió, tan sólo sonrió y me tomó la mano”. Lo primero que hace nuestro antihéroe afortunado con esta delicia de mujer, que se le ofrece como si fuera una muestra gratis o un producto en promoción, es llevarla a un supermercado. Seguramente la llevaría para mostrarle algo tan cotidiano, tan absoluta y totalmente normal para el resto de los mortales, que es probable que una semidiosa del mundo de la gente millonaria apenas lo conozca por rumores. Gente como ella ni siquiera sabe de dónde sale la comida que come: “Alquila un departamento arriba de una tienda. Córtate el pelo y consigue un trabajo. Fuma unos cigarros y juega un poco al pool. Finge que nunca fuiste al colegio, y aún así no lograrás entenderlo. Porque cuando te tires en tu cama por la noche, mirando a las cucarachas que trepan por la pared, sabes que puedes llamar a tu Papito para que detenga toda esa locura”. Y no olvidemos que en caso de que ocurra una catástrofe, siempre está la opción de llamar a Papito. No hay caso, esta clase de gente se cree otra clase de gente. Y de hecho, lo es. No por nada quien está metido en el carrito de las compras es el cantante, uno más de las personas comunes. La gente adinerada puede darse el gusto de tratar a los pobres como si fueran un bien de consumo. Y, reconozcámoslo, los pobres dejamos que lo hagan gustosamente.

El video parece esforzarse en demostrarnos que no es fácil ser pobre. Es algo ingrato y plagado de sinsabores; y en última instancia las pocas alegrías que este tipo de vida nos depara son cosas increíblemente estúpidas: “Nunca vivirás como la gente común. Nunca harás las cosas que la gente común hace. Nunca fracasarás como la gente común. Nunca verás cómo tu vida se desperdicia mientras bailas y bebes y tienes sexo solamente porque no hay nada más que sepas hacer”. Tal vez por lo único que se haya escuchado el nombre de Jarvis Cocker en estas pampas haya sido por el incidente de los Britawards del ’96. Y esa noche ocurrió que mientras Michael Jackson se presentaba cantando su canción “Earth Song” junto a un coro de niños, el Señor Cocker no pudo soportar el mal gusto con que la vida se lucía al poner en escena a un artista con un par de juicios con cargos de pedofilia cantando como una figura mesiánica frente a un grupo de chiquillos, y entonces irrumpió en el escenario en plena canción, hizo un par de monigotadas, y blandió su trasero frente a toda la audiencia. La broma le valió una noche de arresto y el despegue definitivo de la popularidad de su banda. Porque algo nos dejaba en claro ese incidente: siempre habría alguien pensante como este caballero, capaz de conservar una pizca de sentido común frente a la realidad, como para entender que todo carece del más mínimo significado: “Canta junto a la gente común, canta y tal vez logres amoldarte a ellos. Ríete junto a la gente común, ríete aunque sepas que sólo se están riendo de ti, y de las cosas estúpidas que haces sólo porque crees que ser pobre está bien”. ¡Feliz Deprimartes!

martes, 2 de mayo de 2017

Capítulo 166: “Rock Lobster”. The B-52’s.

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Deprimartes crustáceo:

“¡A rockear!”: grita en un momento de esta canción el vocalista Fred Schneider. Y a eso se han dedicado siempre. A lo largo de los años, ha sido imposible tomarse a los B-52’s en serio. Y es que ellos mismos han hecho de su carrera una enorme broma, un proyecto musical con la liviandad de una estudiantina que se ha descontrolado más de la cuenta. Eso no quita que se pueda intentar analizar lo más seriamente posible todo lo que hicieron para entrar en la historia grande del Rock. Pero nuevamente, ponernos serios con ellos es un tanto costoso; especialmente considerando letras como ésta: “Estábamos en una fiesta, y su lóbulo se cayó en un abismo. Alguien fue y lo agarró. ¡Era una langosta rockera!”.

La intención de esta festiva banda de Georgia nunca parece haber sido otra que la de divertir, poner a la gente a bailar, pero lo interesante del caso es que para hacerlo han intentado replicar el ritmo del Twist; y su sonido abreva mucho en el primer Surf Rock -la guitarra de esta canción nos recuerda demasiado al sonido de Dick Dale-, y ese órgano Hammond intenta transportarnos a la rastra a mediados de la década del ’60. Es la onda retro que traía apareada consigo esta “Nueva Onda”, la New Wave que se había hartado de la Música Disco a finales de la década del ’70: “Estábamos en una fiesta, todos tenían toallas haciendo juego. Alguien fue debajo de un muelle, y allí vio una roca. Pero no era una roca… ¡Era una langosta rockera! ¡Langosta rockera!”. A la hora de cantar, el estilo conversacional en que solían acomodarse tanto Schneider como las dos vocalistas, Kate Pierson y Cindy Wilson, no sólo le daba dinamismo a las letras, imprimiéndole una aire de diálogo a todo lo que se cantara; sino que ha sido el sello mismo de esta banda. Tanto ha sido así, que aún los fragmentos más dramáticos de la letra suenan increíblemente divertidos: “Movimiento en el océano, la manguera de su traje de buzo se rompió. Un montón de problemas, un montón de burbujas. Él estaba atascado… ¡En una almeja gigante!”. 

La demencia de esta banda era tan grande que sus integrantes hasta llegaban a fingir un desmayo en escena cuando gritaban: “¡Langosta rockera! ¡Todos abajo!”. De todas maneras, toda fiesta esconde alguna tragedia. Y los B-52’s no son la excepción. Luego de actuar ante su mayor multitud, nada menos que en Rock In Rio, el guitarrista Ricky Wilson -hermano mayor de Cindy- contrajo SIDA; y no tuvo mejor idea que no decírselo a nadie. Murió de forma inesperada, mientras la banda grababa su cuarto álbum, dejándolos a todos devastados y sin ganas de continuar. Por fortuna, el baterista Keith Strickland pasó a cubrir su lugar como guitarrista, y continuaron para sacar un enorme disco como “Cosmic Thing” en 1989, del cual salen sus híper conocidos temas “Love Shack”, “Channel Z”, y “Roam”. La fiesta tenía que seguir: “Chicos en bikini, chicas en tablas de surf. Todos están rockeando, todos se están retorciendo alrededor del fuego. Divirtiéndose, cociendo patatas, cocinándolas con el sol”.


“Ponte tu protector de nariz, ponte el salvavidas; y alcánzame el bronceador”. Esta invitación a pasar un día en la playa termina por convertirse en una lírica demencial, que no pretende más que plasmar una tras otra imagen surrealista donde un supuesto fondo del mar se mueve al ritmo de un caos alucinógeno: “Aquí viene una raya, allí va una mantarraya; acaba de llegar una medusa. Allí va un pez perro, perseguido por un pez gato. Entró volando un pez gorrión. ¡Cuidado con esa piraña! Allí va el narval… ¡Y aquí viene la ballena en bikini!”. Las voces femeninas que dan vida a los imposibles animales marinos de esta canción están inspiradas –según la misma banda reconoció- en los gritos supuestamente artísticos de Yoko Ono, y curiosamente cuando este tema se editó fue escuchado por John Lennon, quien reconoció la influencia de su esposa y encontró en la canción la inspiración que necesitaba para volver a un estudio de grabación luego de cinco años de inactividad. ¡Feliz Deprimartes!

martes, 25 de abril de 2017

Capítulo 165: “Black Hole Sun”. Soundgarden.

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Deprimartes agujereado:

“Ya nadie canta como tú lo hacías”, dice un verso de esta canción; y en algo tiene razón: ya nada suena como sonaba el Grunge. Nacido a comienzos de los años ’90 en Estados Unidos, apareció por el mismo motivo que el Punk: un hartazgo absoluto hacia todo lo que se escuchaba por esa época. Fue otro intento del Rock por patear el tablero, sólo que esta vez no primaba la violencia originada en la seguridad de que no había un futuro; sino que el Grunge se dejaba ganar por la depresión oscura y con tendencia suicida que surgía ante una realidad carente de sentido. Y hubo tres bandas que fueron el estandarte de este movimiento: el Nirvana de Kurt Cobain, el Pearl Jam de Eddie Vedder, y el Soundgarden de Chris Cornell, quien hasta el día de hoy sabe imprimirle magistralmente un oscuro tono a su voz de casi cuatro octavas; lo cual lo convierte en una de las mejores voces del Rock de todos los tiempos. Chris siempre ha sido un sobrio cantante que logra una entonación elegante y sombría en su voz a la hora de contarnos cosas horrendas, como en esta ocasión en que nos relata la antesala del Apocalipsis.

“En mis ojos, indispuesto, y en disfraces que nadie conoce, se esconde el rostro, descansa la serpiente, el sol que brilla sobre mi desgracia. Calor hirviente, hedor del verano, bajo la oscuridad el cielo luce muerto. Di mi nombre cuando llegues al orgasmo y te haré gritar otra vez”. Así es: la felicidad absoluta sólo puede estar habitada por almas desgraciadas. Porque cuando esa felicidad tan imposible de alcanzar se transforma en realidad utópica nos convierte en seres disfuncionales: “Tartamudeando por el frío y la humedad, ven, cansado amigo, y róbate la cálida brisa. El tiempo de los hombres honestos se ha terminado, e incluso ya hace mucho que no hay más tiempo ni siquiera para las serpientes”.

“En cuanto a mí concierne, sólo soy un sonámbulo paseando mientras rezo para que mi juventud no me abandone. El Paraíso envió al Infierno muy lejos”. Cierta vez, conversando con un amigo, le comenté que para mí la posibilidad de que exista un Paraíso más allá de la muerte, en el cual estaremos obligados a ser felices todo el tiempo y durante toda la eternidad, no podría asemejarse más a la idea del Infierno. Y esa idea me recuerda a los habitantes de este videoclip icónico de los años `90, que viven condenados a ser felices. Aquí nos cruzamos con un grupo de alienados, que bien encajarían en cualquier secta, caminando con una pancarta que reza que el fin está cerca; lo cual es saludado con carcajadas radiantes por quienes se enteran de la Buena Nueva. Sus sonrisas fácilmente se desfiguran en muecas horrendas, más propias de la felicidad que inunda el rostro de los psicópatas cuando están asesinando a algún alma inocente. El idílico caserío de suburbio en el que habitan está plagado de colores saturados y de imágenes cotidianas de alegría inconmensurable. Tan poco soportable es esta alegría que sólo puede ser sufrida por los verdaderos monstruos que somos, aquellos que yacen debajo de nuestras falsas sonrisas. Monstruos que ansían terminar con su propia miseria cuanto antes, siendo tragados por ese agujero negro del cual, según propuso Einstein, ya nunca nada puede volver: “Sol del agujero negro, ¿por qué no vienes y te llevas esta lluvia? Sol del agujero negro, ¿por qué no vienes?”.


Una chiquilla que juega con sus muñecas lo que en verdad sueña es con calcinarlas sobre las brasas; un ama de casa cocinando es en realidad la dueña de un alma enferma que disfruta de blandir un cuchillo; una hermosa joven tomando sol no puede ser otra cosa más que un asqueroso reptil comedor de moscas; unos niños jugando en el jardín son sólo seres repugnantes que torturan insectos sólo por ser criaturas inferiores. Todos ellos le clavan los ojos a la cámara como quien mira a su futura presa: “Sostengo mi cabeza y ahogo mis miedos, hasta que todos ustedes por fin desaparezcan”. Yo haría lo mismo: escondería mi cabeza como un avestruz hasta que todo el mundo se termine… ¡Feliz Deprimartes!

martes, 18 de abril de 2017

Capítulo 164: “Little Talks”. Of Monsters And Men.

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Deprimartes volcánico:

Islandia es un país realmente muy extraño. Es una isla ubicada a escasos metros del Círculo Polar Ártico, cuya geografía magmática la convierte en una tierra de géisers, volcanes y glaciares. Estuvo encerrada en su propia historia –que hunde sus raíces en la Mitología Nórdica de Odín, Thor y Loki- hasta que finalizó la Segunda Guerra Mundial; y fue allí que empezó a abrirse al mundo. Además de Björk y de Sigur Rós, muy poco ha sido lo que se conoció musicalmente de Islandia, principalmente por este aislamiento orgulloso al que el país mira con orgullo. Aún así, de vez en cuando, esta tierra de mitos en los confines del mundo nos sorprende con expresiones como las de esta muy interesante banda, Of Monsters And Men.

Esta canción nos cuenta sobre lo que parece ser un diálogo entre una jovencita asustada y un muchacho de improbable valentía que intenta hacerla sentir más segura, viviendo en una casa abandonada como si fueran dos huérfanos: No me gusta caminar por esta casa vieja y vacía’, entonces toma mi mano y caminaré contigo, querida’. ‛Las escaleras crujen mientras dormimos, y eso me obliga a quedarme despierta’, ‛es la casa diciéndote que cierres los ojos’. ‛Y algunos días ni siquiera confío en mí misma’, ‘me mata por dentro verte de esta manera’”. La sensación de miedo e inseguridad es palpable en este relato. Y ese reflejo tan humano de querer sacar fuerzas de donde no las hay, cuando la oscuridad nos rodea. Así lo demuestra la siguiente frase, que las voces repetirán a dúo, como una letanía final, con un dejo de optimismo apagado: “Porque aunque la verdad pueda variar, este barco llevará nuestros cuerpos a salvo hasta la costa”.

El diálogo sigue, y las cosas comienzan a ponerse verdaderamente tétricas cuando se reconoce que ya no son dos los que charlan, sino tres. Hay una voz interior que parece querer volver a entrar en la partida: ‛Hay una vieja voz en mi cabeza que no me deja avanzar’, ‛bueno, dile que extraño nuestras pequeñas charlas’. ‛Pronto todo terminará y estará enterrado con nuestro pasado’, ‛solíamos jugar afuera cuando éramos jóvenes y estábamos llenos de vida y llenos de amor’. ‛Algunos días no sé si estoy en lo correcto o estoy equivocada’, ‛tu mente está jugándote trucos, querida mía’”. Más allá de los optimismos trillados y las verdades cambiantes, hay algo innegable. Cuando alguien grita en realidad está pidiendo auxilio: “No escuches ni una palabra de lo que te digo. Todos los gritos suenan iguales”. Parece el pedido de auxilio inocente de dos niños atenazados por el miedo, y que aún guardan un dejo de esperanza por ser rescatados…

Mientras tanto, el videoclip de esta canción toma envión en toda la mitología islandesa para dejar volar su imaginación y hacer de la vida un viaje aventurero a través del cual escapar de nuestras peores pesadillas. Aquí hay paisajes tan sombríos como fascinantes. Cielos opacos aprisionados por nubes de corazón negro. Montañas que parecen labradas por culturas hace mucho perdidas en el océano de las eras. Páramos habitados sólo por el hielo asesino y por una filosa nieve. Un lago oscuro que oculta antiguas ruinas y criaturas de espanto. Bosques infestados de seres que no están vivos, un desfiladero guardado por gárgolas amenazantes, volcanes en el horizonte que escupen sus miasmas al firmamento como si lo insultaran. Monstruos tiránicos que hacen la vida imposible tanto en el cielo como en la tierra como debajo de ella. Todo eso se puede superar, con un poco de esperanza; una esperanza con la forma de una mujer que irradia un brillo que no puede venir de nuestro mundo. Una niña con el cielo en los ojos, y con palabras que destruyen cualquier obstáculo: “Te has ido, te marchaste hace mucho. Vi cómo desaparecías. Todo lo que quedó de ti es un fantasma. Ahora ya estamos separados y distanciados, no hay nada que podamos hacer. Déjame ir, nos encontraremos nuevamente muy pronto. ¡No, espera! ¡Espérame, por favor; no te vayas! Te veré cuando me gane el sueño”. Tal vez todo haya sido un sueño. No hay forma de explicarse sino cómo es que la niña con el cielo en sus ojos, cuya sonrisa recuerda al brillo del oro, se convierte en la joya de la corona de un ser enorme, uno formado por aves de fuego. El mayor monstruo, el más fulgurante; uno al que los hombres primitivos seguramente terminarán llamando Dios… Si fue un sueño, vaya que fue bastante raro… Y hermoso… ¡Feliz Deprimartes!

martes, 11 de abril de 2017

Capítulo 163: “Day After Day”. Badfinger.

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Deprimartes cotidiano:

La delicada atmósfera de esta canción es ideal para hablar de la convivencia de una pareja, con todas sus luces y sombras. Esperar ansiosamente a alguien en nuestra soledad, sólo para terminar viendo impotentes cómo esa persona llora mientras duerme a nuestro lado. El sabor agridulce de las cosas simples, en su punto más exacto: “Recuerdo cada vez que te abrazo mientras duermes, cada día siento la tristeza de tus lágrimas cuando lloras. Mirando afuera desde mi solitaria penumbra, día tras día”. Y si hablamos de cosas agridulces, nada más acertado que decir que la historia de la banda Badfinger es particular por donde se la mire, con sus gloriosas cimas y sus tremendos precipicios. Allá por 1968 fue la primera banda fichada oficialmente para lanzar su material a través de un sello discográfico recién creado bajo el nombre de Apple Records, fundado por cuatro muchachitos llamados algo así como The Beatles. Todo un sueño, los Fab Four en persona se encargaron de producirles más de un hit, y así Badfinger conoció éxito tras éxito durante un período de casi cinco años. Pero justamente la debacle judicial y económica de Apple, devenida de la separación de The Beatles, se cargarían también la carrera de los Badfinger y de muchos otros artistas pertenecientes al catálogo de la discográfica, como Mary Hopkin, James Taylor, Jackie Lomax, Doris Troy o Billy Preston; dejándolos a todos sin contrato y con la difícil situación de tener que continuar su carrera por su cuenta y desde foja cero.

Si bien la banda pudo firmar un nuevo contrato con la discográfica Warner, desafortunadamente tenían para esa época como representante a un timador de nombre Stan Polley, quien se quedó con el adelanto que la disquera les hizo y los dejó en bancarrota. Esto hizo que el líder del grupo, Pete Ham, tomara la decisión de suicidarse ahorcándose a la edad de 27 años. Su socio en la banda, el bajista Tom Evans, nunca se recuperó de la muerte de su amigo, y también se suicidó de la misma manera ocho años después. Y si bien la historia es trágica y sombría, tuvo un último haz de luz en el año 2013, cuando una de las mejores series de la historia, “Breaking Bad”, utilizó sorpresivamente el tema de Badfinger “My Baby Blue” como cierre de su último episodio. Esto catapultó las ventas del grupo, e hizo que toda una nueva generación de oyentes corriera a redescubrirlos, y a darles un lugar mucho más significativo y merecido en la historia del Rock… Las vueltas de la vida.


“Recuerdo cuando te descubrí, desde entonces todos los días mi mente gira alrededor tuyo. Mirando hacia afuera desde mi habitación solitaria, día tras día, espero que vuelvas a casa, amor, ven pronto, que te daré mi amor”. A través del cuidado sonido de la canción, se trasluce de manera palpable la mano de George Harrison, quien produjo personalmente este tema. El sonido característico de su guitarra slide se hace presente en el solo de la canción, pero hay que resaltar que el mismo está tocado a dúo junto con el gran Pete Ham; que podía seguir tranquilamente el paso al Beatle callado. Ham fue el verdadero genio incomprendido del grupo, y tanta fue su importancia que aún hoy se lo puede ver tocando lado a lado con Harrison nada más ni nada menos que el tema “Here Comes The Sun” en el Concierto para Bangladesh. ¡Feliz Deprimartes!

martes, 4 de abril de 2017

Capítulo 162: “It’s A Mistake”. Men At Work.

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Deprimartes erróneo:

“Salten a los refugios para escapar, los chicos ya están martillando sus armas. Díganos, General, ¿ya es la hora de la fiesta? Y si es así, ¿podemos ir todos? No crea que no lo sabemos, no crea que no lo intentamos. No vaya a pensar que somos demasiado lentos, es sólo que después va a ser inútil ponerse a llorar diciendo que esto fue un error. Porque es un error”. La banda australiana Men At Work, liderada por Colin Hay, sólo editó tres discos en un período de cuatro años, en el primer lustro de los años ’80. Con tan sólo eso les alcanzó para posicionarse como uno de los grupos más importantes del Novísimo Mundo. Después de tantos años, éxitos suyos como “Down Under”, “Overkill” o “Who Can It Be Now?”, además del que hoy nos ocupa, pueden escucharse con frecuencia en las emisoras de radio FM.

Los principios de los ’80 fueron una época en que las pocas guitarras que podían escucharse -entre tanto sintetizador reinante- siempre estaban marcando ese típico ritmo sincopado tan característico del Reggae y del Ska; y como la tensión de la Guerra Fría entre rusos y americanos seguía vigente, los videoclips de esos días solían estar plagados de mensajes antiarmamentistas. De hecho, una pancarta que puede leerse en este video reza: “Una bomba nuclear puede arruinar todo tu día”. Y vaya si esa es una gran verdad: “Después de que las risas se hayan apagado, y de que los chicos se hayan divertido, no quedará ya ruido en el campo de batalla; no hay mucho que decir. Ya hicieron que los enemigos salieran corriendo”. Y así es cómo la letra de esta canción se pone de pie con un aire de rebeldía ante la idiotez que demostraban aquellos que guiaban los destinos de unas fuerzas armadas que parecían cada día más sedientas de batalla: “No trate de decir que lo lamenta, no empiece con eso de que él desenfundó su arma primero. Porque si bien ya hasta han atrapado al viejo Ronnie, no vaya a creer que él es el único que anda por ahí diciendo que todo esto es un error”. Oceanía ha sabido hacerle una contribución bastante particular al Rock. Además de próceres como The Bee Gees y Nick Cave, ya para la época de Men At Work le habían aportado a la escena musical nombres tales como los de Midnight Oil, AC/DC, INXS, y Crowded House. Casi nada, eh. Y en mayor o menor medida, todos ellos tenían una condición contestataria en sus letras, propia de un pueblo duro que ha sabido prevalecer aún frente a las inclemencias de una tierra tan salvaje.


“Díganos, Comandante, ¿usted qué piensa? Porque aquí todos sabemos que usted ama el poder. ¿Por eso es que hemos llegado a esta situación? Desearíamos que usted ya tirara la toalla”. La actitud rockera jamás se ha llevado bien con el militarismo. De hecho, siempre ha estado en las antípodas de todo tipo de cuestión castrense. Este videoclip se especializa en mostrar a los líderes militares como zopencos imcompetentes, cuya única función aparente es destruir a la humanidad por descuido, como ocurre en la escena final del mismo: “No vamos a desaparecer tan pronto, no en nuestro mejor momento. Así que mientras silbamos nuestra tonada favorita le mandaremos flores y una tarjeta que diga que todo esto es un error”. ¡Feliz Deprimartes!

martes, 28 de marzo de 2017

Capítulo 161: “Pictures Of Matchstick Men”. Status Quo.

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Deprimartes fosfórico:

Lo sostengo frente a quien se me plante, el Rock Psicodélico ha sido lo mejor que le ocurrió a la Humanidad. Fue la primera vez que una generación utilizó una forma de arte tan popular como la música para darle a entender al mundo, y a sí mismos, que los límites que hasta entonces habían imperado, ya no eran válidos para los nuevos tiempos que se vivían. Hacia el final de la década del ’60 las drogas psicotrópicas habían convertido a estrellas de la música adolescente en verdaderos artistas, y a cantautores que jugaban a ser juglares en émulos de profetas existencialistas. El ácido lisérgico expandía la mente, la música corría las fronteras de la imaginación, y las letras de las canciones intentaban madurar para poder describir ese viaje: “Cuando miro hacia al cielo veo tus ojos, que tienen un curioso color amarillo. Voy corriendo a casa para meterme en la cama, hundo mi cabeza y allí veo tu cara bajo mi almohada. Me levanto la mañana siguiente, cansado y todavía bostezando, y veo tu rostro que se asoma espiando por mi ventana”. Los bordes de la realidad también se veían afectados con esa sensación de libertad que se vivía en la música al ya no conocer límites a la hora de la experimentación sonora. De hecho, el sonido de esta canción pareciera propagarse a través de un medio viscoso; nos deja una lejana y extraña reminiscencia casi imposible de clasificar, ya que al oir este tema se siente como si estuviéramos nadando en mermelada. Esto es gracias a la vibración del pedal “Phaser” de la guitarra principal, un efecto que buscaba imitar el sonido psicodélico que destilaba el parlante giratorio Leslie de los órganos Hammond.

La expresión que aquí vemos, “matchstick men”, y que da título a este tema (literalmente: hombres que parecen palillos de fósforos”) hace referencia a la manera en que el pintor naíf L.S.Lowry retrataba en sus obras a los integrantes de una multitud, como siluetas imprecisas y carentes de identidad propia. Aquí la letra parece remarcar que la imagen de esa persona que acecha en los sueños es tan persistente que es capaz de resaltar entre cualquier muchedumbre, carente de la posibilidad de mezclarse con la masa anónima: “Fotos de ti entre una multitud de personas. Espejismos de tu imagen entre esas personas. Siento que lo único que vi todo mi vida fue a esa multitud y a ti”. Apuesto mi alma a que en algún momento de la vida, todos hemos tenido esa sensación acerca de la imagen de alguien en particular.

“Las ventanas se hacen eco de tu reflejo, y éste desaparece cuando veo en esa dirección. ¿Cuándo cesará este acecho? Tu rostro no parece querer dejarme en paz”. Status Quo, fundada por Francis Rossi y Alan Lancaster en 1962, no sólo es una de las bandas más longevas de la historia; sino que siempre ha sido extremadamente ubicua, tal es así que ha logrado plasmar a lo largo de su carrera excelentes ejemplos del sonido de cada década, además de ser la banda que mayor cantidad de entradas en los rankings ingleses tiene de todas las que han existido (más de sesenta temas suyos se han colado en los charts británicos). Curiosamente, fueron incapaces de reiterar éste éxito arrollador en las listas americanas. Si bien visitaron con éxito el Hard Rock en los ‘70 y el Pop Rock en los ’80, en sus primeros años de éxito coquetearon con el estilo artístico de la psicodelia, lo que les permitió escribir este tipo de letras tan oníricas: “Tú en el cielo, tú con ese tipo; haces llorar a todos los demás con tu mentira”. No tiene mucho sentido buscarle significado a estas oraciones, sino simplemente disfrutar la emoción que puedan llegar a causarnos, así que… ¡Feliz Deprimartes!

martes, 21 de marzo de 2017

Capítulo 160: “Vincent”. Don McLean.

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Deprimartes estrellado:

“Estrellada, estrellada noche; pinta tu paleta con azul y gris. Mira hacia afuera en un día veraniego con esos ojos que conocen la oscuridad de mi alma. Las sombras en las colinas bocetan los árboles y los narcisos en flor. Capturan la briza helada en colores sobre la tierra nevada de lino”. Los cuadros y la vida del pintor holandés Vincent van Gogh desfilan en una de las letras más hermosas que he leído en mi vida, acompañada de una melodía simple, efectiva; que se balancea suavemente entre un sentimiento de ternura y de tristeza infinita. “Y creo que ahora entiendo lo que tratabas de decirme, cómo sufrías por estar tan cuerdo, cómo intentabas hacer que todos se sintieran libres. Pero ellos no te escucharon, no sabían cómo hacerlo. Tal vez te escuchen ahora”. Aquí hay un encuentro entre el pensamiento de alguien que contempla un cuadro y ha entendido el mensaje encriptado que viene de siglos atrás. Al comprender al autor de una obra sentimos que bien podría haber sido nuestro amigo. Y más aún si sentimos que podemos entender el sufrimiento de su alma, aquello que lo llevó a plasmar en un lienzo su percepción de la vida y de todo lo que lo rodeaba con una emoción incomparable. Cuando logramos hermanarnos con otra alma, sentimos que al fin no estamos tan solos en el Universo.

Al hablar de un músico como Don McLean podemos apreciar la grandiosa influencia que sobre el Rock & Roll ejerció un género que le era anterior: la música Folk. Castellanizado como “folklore”, esta variedad musical siempre ha recogido lo autóctono de cada región, y es menester ejecutarla con instrumentos que son propios de cada geografía. Pero para el ideario rockero, los aspectos del Folk que mayor importancia han tenido han sido básicamente su condición de música acústica –los instrumentos eléctricos estaban ausentes o pasaban a un segundo plano-, y el carácter poético y elaborado de sus letras, que terminaron por darle forma a la “canción de protesta”. Cualquiera sea el caso, los artistas devenidos del Folk siempre intentaban decirnos algo en sus canciones; eran trovadores que siempre se parapetaban detrás de una guitarra para susurrarnos lo que necesitábamos escuchar, y no lo que todos querían que escuchemos: “Estrellada, estrellada noche; flores en llamas que fulguran brillantemente. Nubes arremolinadas en un haz violeta se reflejan en el azul profundo de los ojos de Vincent. Colores que cambian de matiz, campos matutinos de granos en tonos de ámbar. Rostros castigados por el clima y delineados por el dolor, se ven suavizados bajo la mano amorosa del artista”. Una pequeña prueba de las alturas estilísticas a las que siempre intentaba llegar el Folk es el uso poético que en esta canción McLean hace de los colores, la forma en que utiliza las distintas tonalidades como un puente para generar una nueva imagen en la imaginación del oyente. Siempre es una delicia leer la letra de una canción Folk.

Y aquí tenemos al inspirador de esta canción, un pintor que sufrió casi como ningún otro, y que intentó con cada pincelada vigorosa e imprecisa –muy típica del postimpresionismo- acercarnos no al objeto pintado, sino a la sensación que aquel objeto le producía al pintarlo. Conocido es su estado de inestabilidad mental, sigue siendo tema de debate si esto mismo lo llevaba a percibir el mundo de otra manera; para así volcarlo en un lienzo. De cualquier manera que haya sido, fue un incomprendido; un adelantado a su época: “Porque aunque ellos no podían amarte, tu amor seguía siendo sincero. Y cuando ya no quedaron esperanzas a la vista, en esa estrellada, estrellada noche, te quitaste la vida, como suelen hacerlo los que aman de verdad. Pero yo podría haberte dicho, Vincent, que este mundo nunca estuvo hecho para alguien con un alma tan hermosa como la tuya”. Con una congoja que me desgrana el corazón, al ver tus cuadros, querido Vincent, siento que recién ahora te entiendo; recién ahora comprendo lo que de tantas maneras distintas intentaste decirme durante tanto tiempo a través de tus obras… Ahora, que ya es tan tarde. Y me asaltan unas ganas infinitas de correr a darte ese abrazo que jamás podré darte, y que llevás ganado desde hace siglos.

“Estrellada, estrellada noche; cuadros colgando en salones vacíos. Retratos sin marco en paredes sin nombre, con ojos que miran al mundo y no pueden olvidar lo que ven. Como el extraño que has conocido, el vagabundo vestido con harapos. La espina plateada de la rosa ensangrentada, que yace aplastada sobre la nieve virgen”. Los rostros que aparecen en sus pinturas, pertenecientes a vidas que ya hace mucho se han apagado, nos miran a través de un mar de décadas y con su expresión apesadumbrada, casi húerfanos de felicidad; parecen interrogarnos: “¿qué has hecho con la porción de tiempo que te ha tocado vivir?”, “¿cómo sobrellevaste tu sufrimiento, hermano?”, “¿Y tú, cómo crees que serás recordado?”.

“Y recién ahora creo que entiendo lo que estabas tratando de decirme. Cómo sufrías por estar tan cuerdo, cómo intentabas hacer que todos se sintieran libres. Pero ellos no te escucharon, ni logran escucharte todavía…”. Y la última frase se desliza como una lágrima afilada que nos abre el alma en dos y deja aflorar todo ese océano de melancolía en que algunos sabemos ahogarnos cada día. En esa última frase nos dice, con todo el dolor de saber que se hizo cuanto se pudo, que ellos, simplemente: “Tal vez, nunca lo hagan”… Ellos tal vez nunca nos escuchen… ¡Feliz Deprimartes! 

martes, 14 de marzo de 2017

Capítulo 159: “Bad Girl”. Madonna.

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Deprimartes desangelado:

Suelo hacer la broma de que la música de Madonna dejó de gustarme hace como tres décadas… Y es absolutamente cierto. Sus primeros tres discos son excelentes ejemplos del sonido de mediados de los años ’80, pero de allí en más tan sólo se dedicó a considerarse una abanderada a la hora de emprenderla contra todos los estereotipos, sin que nadie se lo pidiera; y en muchos casos, sin que fuera ni siquiera necesario romper ningún estereotipo. Es por eso que en su momento esa actitud cansó un poco a una buena parte de la crítica, que le dio la espalda durante casi toda la década del ’90. El video que aquí presento probablemente fue su último intento de hacer algo serio, sin que le ganara esa extraña necesidad que tienen todos sus videos de tener que terminar la noche obligatoriamente en una discoteca: “Algo se ha perdido y no sé por qué. Siempre siento la necesidad de ocultar mis sentimientos de ti. No sé si es de mí o de ti que tengo miedo, pero sigo diciéndome que voy a demostrarte de que estoy hecha”.

“No puedo dejarte ir, y no quiero causarte ningún dolor; pero te sigo amando como siempre, y para mi siempre serás mi bebé. En mi corazón sé que nos separamos, y ya no sé por dónde empezar. ¿Qué puedo hacer? No quiero sentirme triste”. Aquí se nos presenta el terrible vacío existencial en el que vive la protagonista de esta historia, una empresaria exitosa que siente una irrefrenable compulsión por cubrir su abismo con excesos de tabaco, alcohol y hombres anónimos y ajenos. Lleva adelante una vida triunfante y aburrida, de un color dorado opacado por la falta de fracasos. Esto la lleva a finalmente aceptar caer en las manos de un asesino, como si quisiera darle algún tipo de sentido a una existencia tan hueca por el simple hecho de decidir con quién hallar la muerte. En la última toma, ese infantil jugueteo que hacen sus piernas mientras se eleva al cielo nos da una idea de que está feliz por su destino, de que va hacia un lugar mejor, un lugar en el cual descansar de la enorme infelicidad que la convertía en una mujer de alma filosa: “Chica mala, borracha a las seis de la tarde, besando los labios de cualquiera, fumando demasiados cigarrillos. No me siento feliz cuando actúo así”.

¿La Reina del Pop? Tal vez lo sea, pero es fácil recordar que a Michael Jackson lo llamaban el Rey del Pop y el título no le quedaba para nada grande. Y no es que Madonna Louis Ciccone no haya hecho méritos para obtener un título así, sino que el simple hecho de que ella sea el mayor exponente del Pop con la música que hace hoy en día, habla muy mal del Pop mismo. La música popular, por su propia naturaleza, necesita agradar a las mayorías, justamente por su carácter de producto masivo; mientras que la movida rockera siempre ha apuntado a ser una expresión artística de rebeldía contra todo lo que ya estaba establecido. No se sabía qué podía llegar a salir de una mezcla con tanto contraste. Pero una vez que logró a principios de los años ’60 amalgamarse con el Rock, el Pop no sólo le inyectó una enorme fuerza creativa a la incipiente música juvenil, sino que lo colmó de texturas novedosas, de posibilidades ni siquiera soñadas hasta ese entonces, y lo catapultó hacia horizontes que nunca antes una expresión musical había creído poder llegar. En suma, el Rock no sólo llegó a ser lo que ha sido gracias a su matrimonio con el Pop; también el Pop mismo creció exponencialmente para alcanzar a todo tipo de audiencias. Pero ya pasados los años, podemos decir que hoy en día la música popular se ha convertido en un somero ritmo repetitivo sin la menor intención de transmitir ningún tipo de mensaje, cantado por estrellas preadolescentes, y destinado tan sólo a ser bailado en oscuros boliches por chicos gays y por niñas sin cerebro. Pobre Pop, ¿qué fue lo que te pasó?...


“Algo ocurrió y no puedo volver las cosas atrás, siento que quedo hecha pedazos cada vez que alejas tu corazón de mí. Lo que ocurre ahora es que sé que no te merezco. Me pregunto cómo es que siempre termino lastimándote”. El álbum de 1992 “Erotica” del que se desprende esta canción es sólo una basura pretenciosa. Cada canción parece no querer otra cosa más que aguijonear tabúes todo el tiempo, con muy poco sentido del gusto; y es por eso que éste fue el primer revés comercial serio para Madonna. Y aún así, aquí está este video hermoso… No es tan difícil darse cuenta de por qué este video está tan logrado. Tiene un increíble director detrás de cámaras: el genial David Fincher, quien además de ser el responsable de filmar videoclips para nada menos que Sting, Steve Winwood, Roy Orbison, Aerosmith, Michael Jackson y The Rolling Stones, ha sido el director de películas de la talla de “El curioso caso de Benjamin Button”, “La habitación del pánico”, “El Club de la pelea”, “Siete Pecados Capitales”, y –una de mis preferidas- “El juego”. En el video destaca el papel del genial Christopher Walken, que parece ser un ángel de la guarda frustrado, encargado de hacerle entender a la protagonista que tal vez su paso hacia el otro plano será lo mejor que pudiera ocurrirle en medio de una vida tan gris. No por nada es el mismo ángel quien le da el último beso de la muerte, como haciéndole un favor, porque puede escucharse claramente a Madonna decir en el video esta simple letanía: “No soy feliz”. En cierta manera, nadie lo es; así que… ¡Feliz Deprimartes!

martes, 7 de marzo de 2017

Capítulo 158: “Lucky Man”. Emerson, Lake & Palmer.

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Deprimartes progresivo:

¿Qué es el Rock Progresivo? Probablemente la cima máxima que haya alcanzado el Rock & Roll en su búsqueda de la perfección. La necesidad de alcanzar la madurez como movimiento musical le hizo intentar trasgredir todos los límites que se le habían impuesto como producto comercial, y así es como llega a experimentar con la estructura de canción comercial de tres minutos y medio, pasando a estirarse y convertirse en una progresión de movimientos dentro de una misma obra; además de abandonar en sus letras las temáticas del amor trivial para abordar cuestiones mucho más fantásticas y existencialistas: “Él tenía caballos blancos, y chicas con las cuales salir, todas vestidas en satén y esperándolo en la puerta. Oh, qué hombre afortunado que era… Oh, qué hombre afortunado que era”. Descendiente directo del Rock Psicodélico, difería de éste último en que su búsqueda de la experimentación ahora estaba gobernada por el virtuosismo a la hora de ejecutar un instrumento, antes que por el simple uso de drogas alucinógenas. Estas quedaban más bien como una musa inspiradora antes que como un vehículo en sí mismo.

“Con lazos blancos y plumas le tenían preparada su cama, y sobre un colchón cubierto de oro él recostaba su cabeza”. ELP fue un Power Trio denominado así por los apellidos de sus tres integrantes, Keith Emerson, Greg Lake & Carl Palmer. Los tres fueron músicos virtuosísimos en sus instrumentos, y encontraron en el Rock Progresivo el formato perfecto para desarrollar temas con estructuras longevas y cambiantes, llevando adelante ritmos intrincados y casi imposibles de ejecutar. Junto con un pequeño puñado de grupos de esa misma época –Yes, Genesis, King Crimson, Pink Floyd, por sólo citar algunos ejemplos- se convirtieron en la síntesis de la perfección de la música a la hora de ser escuchada, tanto por la calidad de sus instrumentaciones como por la fusión entre música clásica, jazz y rock que llevaban adelante. Lograron poner en el centro de escena a compositores clásicos contemporáneos, entre los que se encontraban nombres de la talla de Béla Bartók o de nuestro compatriota Alberto Ginastera, al versionar en formato sinfónico distintos movimientos de piezas musicales de estos escritores.

El Rock Progresivo no había nacido para ser bailado, sino para ser escuchado. Es por eso que en aquella época las bandas que reinaban sobre el mundo contaban con los mejores tecladistas del mundo. Nombres como los de Rick Wakeman, Tony Banks y Richard Wright, le daban un brillo propio a sus respectivas bandas gracias a sus trabajos tras los teclados. Y en este caso tenemos a Keith Emerson, tal vez el mejor tecladista de la historia del Rock –puesto que disputará por siempre con Wakeman-, quien en el final de este tema se luce haciendo un solo con el Minimoog. Este maravilloso instrumento electrónico, uno de los primeros sintetizadores, era una versión portátil del enorme e impráctico Moog modular; y al igual que su antecesor permitía generar una variedad infinita de sonidos electrónicos, lo cual le abrió la puerta al sonido carácterístico de la década del `70, y a tecladistas como Vángelis y Jean Michel Jarré, quienes fueron precursores de la música electrónica y terminaron siendo artistas con nombre propio. El Rock pasó a tener un aire retrofuturista, con un origen casi imposible de determinar, como si estuviésemos ante música extraterrestre…

“Él fue a pelear guerras por su país y por su Rey. De su honor y su gloria la gente cantaría canciones”. Esta canción, a primera vista con un fuerte aire folk, muy lejano de lo que estos tres músicos harían en el resto de su obra, fue compuesta por Lake cuando su madre le regaló su primera guitarra, a la edad de 12 años. En la letra se aborda la vanidad de la vida, la futilidad en que todo queda convertido debido al advenimiento repentino de la muerte, todo con la ingenua simpleza con que puede cantar sobre algo tan existencial la pequeña e inquieta mente de un niño de tan sólo 12 años: “Una bala lo encontró, su sangre corrió y él lloró. Ningún dinero podría ya salvarlo, así que se recostó y se dejó morir. Oh, qué hombre afortunado que era”. ¡Feliz Deprimartes!


martes, 28 de febrero de 2017

Capítulo 157: “Don’t Worry Be Happy”. Bobby McFerrin.

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Deprimartes feliz:

Voy a aventurarme un poco con esto que digo, pero no temo estar equivocado: si la música fuera una persona, esa persona sería Bobby McFerrin. Director de orquesta, cantante de jazz con un oído absoluto, y dueño de la garganta más privilegiada que haya visto la música moderna; es capaz de recorrer con completa facilidad un espectro de cuatro octavas –la voz de la gran mayoría de la gente raramente supera las dos octavas-, saltando de una punta a la otra de ese rango con una pericia pasmosa. Ha sido el primer artista en grabar todo un disco completo de música jazz en el cual no utilizó ningún instrumento más que aquellos sonidos que producía con su voz: “Aquí hay una pequeña canción que escribí, tal vez quieran aprenderla nota por nota: no te preocupes, sé feliz”.

Este genio increíble es el padre de esa disciplina que hoy conocemos como beat-box, en la cual un artista imita al mismo tiempo tanto la base rítmica como la melodía de una canción sólo con los sonidos que pueda realizar con su boca. Es un gusto verlo aún hoy recorriendo los escenarios del mundo para mezclar su arte con el de aquellos lugares que visita, dejando bien en claro al público que la música, al fin de cuentas, es una sola y no acepta divisiones. Pero, a no equivocarse: su mensaje no es que la música no tenga colores, sino que, cual arcoiris sonoro, los tiene todos. Sus presentaciones están impregnadas de una informalidad que contagia buen humor y optimismo. Y de eso, justamente, habla esta archiconocida canción: “En cada vida tenemos problemas, pero cuando te preocupas los sientes como si fueran el doble. Así que no te preocupes, sé feliz ahora”.  Este famosísimo tema musical fue el primer y único Nº1 de la historia en no incluir ni un sólo instrumento en toda la grabación. Aquí también todo lo que se escucha proviene de las asombrosas cuerdas vocales del señor McFerrin.

La frase que intitula esta pieza se le atribuye a Meher Baba, el gurú de la India que predicaba la felicidad a través de los actos, ya que a los treinta años decidió dejar de hablar: Fue tan fuerte la influencia de Meher Baba y de su optimismo en la cultura occidental, que el mismo Pete Townshend, líder de The Who, le escribió el tema “Baba O’Riley”, uno de los más grandes éxitos de su banda. Es imposible no verse atraído por un mensaje tan positivo. Y es que el optimismo no termina por ser otra cosa más que una defensa natural para afrontar la horripilante realidad que nos trae cada día: “¿No tienes un lugar en el cual recostar tu cabeza? ¿Alguien vino y se quedó con tu cama? ¡No te preocupes, sé feliz! El dueño de tu departamento dice que tu renta está atrasada, y que tal vez te haga un juicio… ¡Mírame a mí, yo soy feliz! Te daré mi número de teléfono, cuando estés preocupado llámame y te haré feliz”. Aunque suene a una mueca forzada, no es tan loco que frente a la monstruosa realidad uno sólo atine a esgrimir una sonrisa. Es una forma sutil de resignación, pero también es una búsqueda incansable de esperanza. El mismo Maestro Baba había nacido en una familia zoroastrista, los seguidores de las enseñanzas de Zaratustra, y no por nada se dice que Zaratustra fue el único que nació con una sonrisa en sus labios.

“No tienes dinero, no tienes estilo, no tienes una chica que te haga sonreir… ¡No te preocupes, sé feliz! Porque cuando te preocupas haces que tu cara se arrugue, y eso hará que todos a tu alrededor se pongan mal”: En el videoclip de este éxito vemos un optimismo tan pantagruélico que parece tener su origen en algún tipo de antidepresivo. Allí junto a Bobby McFerrin aparecen haciendo payasadas el artista circense y clown experto Bill Irwin –qué mejor metáfora que incluir un payaso en esta canción, que son el ejemplo perfecto de la alegría maquillada y artificial-, y por supuesto que se reconoce a primera vista al genial Robin Williams. Uno de los mayores comediantes que nos dejó la industria del entretenimiento, enorme ser humano, y excelente actor; su suicidio nos recuerda que los cómicos suelen ser los que más sufren detrás de sus enormes inseguridades y sus sonrisas impostadas: “No te preocupes, no; sólo sé feliz. Pon una sonrisa en tu cara, no hagas que todos a tu alrededor se pongan mal. No te preocupes, todo pasará, lo que sea que te ponga mal… Yo no estoy preocupado, yo soy feliz”. ¡Feliz Deprimartes!